“Vestirse de maestro”

Cuando uno se viste de maestro, no se puede deshacer de esa ropa en ningún momento, ni en el pasillo, ni en la calle, ni en el hogar. Cuando un maestro se arropa con el corazón y llega al aula con el alma en su voz, puede llenar la pizarra de emociones y recuerdos, pueden brotar versos de los números.

Con esa llama se graduaron en 1979 los miembros del primer destacamento del Contingente Pedagógico “Manuel Ascunce Domenech”.

Sin embargo, en la actualidad, el amor por el magisterio denota ciertas decepciones entre los jóvenes. Son pocos los que descubren esa vocación en edades tempranas y se inclinan a ella con seriedad y compromiso. Desafortunadamente, se apaga aquella pasión de los primeros alfabetizadores, niños frente a un aula de niños, que en medio de la luz tenue de un quinqué entregaban lo aprendido.

Hace más de cuatro años, el déficit de cobertura docente en las enseñanzas, fundamentalmente en la Media Superior, constituye una dificultad en San Antonio de los Baños.

En mi opinión, se han logrado incrementar las acciones de formación vocacional y orientación profesional, pero aún es insuficiente.
En la Escuela Pedagógica “Abel Santamaría” se encuentran estudiando alrededor de trece alumnos para impartir clases en la enseñanza preescolar y 28 para convertirse en educadores de primaria.

En las Secundarias Básicas del Ariguanabo y el Centro Mixto “Batalla del Jigüe” también se han captado a los jóvenes, pero se advierte una cierta desmotivación.

Pienso que se debe fortalecer el trabajo educativo sobre todo en el hogar. A veces son los propios padres y profesores los que intervienen y transforman la vocación de los jóvenes, y olvidan que vestirse de maestro es continuar el legado de tantas generaciones que nos enseñaron, más que de Cálculo, Historia y Letras, a vivir.  

Ariguanabo Online

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