Una interrogante para el estudio y el deber ciudadano
Hoy el territorio realiza una estrategia de preparación para quienes deciden avanzar hacia los brazos del Alma Mater. La actual etapa académica permitirá que cerca del 75 por ciento logre esos fines, hecho que en el curso anterior fue posible para el 33 por ciento de quienes se presentaron.
Si bien es cierto que los alumnos del presente año tienen mejores condiciones para enfrentar el rigor de las pruebas de conocimientos, por su selección desde la Enseñanza Secundaria, también lo es que difícilmente alguno renuncie a horas extras de estudio, facilitadas por la propia Dirección Municipal de Educación.
En el Instituto Vocacional de Ciencias Exactas Mártires de Humbolt 7 todos los educandos alcanzan históricamente la meta de llegar a la universidad, sin mayores contratiempos. Allí algunos no obtienen las mejores calificaciones, pero clasifican. Quizás el claustro de profesores del centro sea exigente desde el primero hasta el último día de curso y se conoce que para permanecer en tal instalación las notas deben superar los 85 puntos por asignatura y como promedio general.
Por su parte, en la Escuela de Instructores de Arte 13 de Marzo será muy necesario intregarse a los programas masivos, que funcionan en los propios colegios del municipio. Los muchachos del centro Batalla del Jigüe, por su parte, tienen el reto de soñar despiertos en la casa de altos estudios. De los 185 matriculados, 142 lucharán por ese honor. En ese complejo escolar hay más calidad en quienes egresan en el presente período lectivo, pero se deben hacer grandes esfuerzos para obtener las puntuaciones necesarias, que dan el pase al Alma Mater.
Ser universitario no es deber ciudadano, ser responsable ante lo que nos proponemos hacer sí lo es. Ser juiciosos, comprender de qué manera podemos ser más útiles y felices debe ser una asignatura que nos empeños en aprender desde que tenemos uso de razón y en la que siempre podemos mejorar la última nota.

