21 de marzo Día Mundial del ÁrbolEl árbol, ese amigo de todos, está de fiesta. Por diversas razones, los estados miembros de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) eligieron, en 1971, esta fecha para celebrar el Día Forestal Mundial.La jornada nos recuerda que vivimos en un planeta llamado Tierra, aunque más de las tres cuartas partes la ocupa el agua. Tenemos acaso el privilegio de habitar el único Paraíso conocido, pero no lo sabemos proteger, pensando que puede existir otro sitio mejor para nuestra convivencia. ¿Cuántos sentimos admiración por la vegetación? ¿Quiénes sienten placer al notar el follaje que rodea a San Antonio de los Baños? ¿Alguien aún no ha decidido dejar la cotidianeidad y perderse en la maravilla del Bosque Martiano del Ariguanabo?
Muchos hemos sembrado plantas, de las cuales algunas no llegarán a arbustos, otras sí y quizás, las menos, a árboles frondosos. Cualquiera de ellas, es algo que nos supera como humanos. Son disímiles las bondades que nos regalan nuestros amigos verdes.
Son los encargados de regular la temperatura, purificar el aire y las lluvias, proteger el suelo y albergar ecosistemas. Sin embargo, la torpeza, la avaricia, el abandono humano atentan contra nuestra propia existencia, al menospreciar a los árboles.
La mitad de los que una vez cubrieron la Tierra en 29 millones de kilómetros cuadrados, ha desaparecido, cerca del 78 por ciento de los bosques primarios han sido destruidos y el 22 por ciento restante está amenazado por la extracción de madera, la conversión para la agricultura y la ganadería, la minería, los grandes embalses, las carreteras, el crecimiento demográfico y el cambio climático.
Estamos a tiempo. Nuestro Ariguanabo pertenece a una cuenca hidrográfica bien extensa, que mantiene humedales y, por tanto, significativa boscosidad. Solo el hombre, como dueño de todo lo que un día la naturaleza le regaló, puede cuidarlo o maltratarlo.
No basta con limpiar simbólicamente un fragmento de río una vez al año o sembrar una planta, si continuamos echando desperdicios que contaminan las aguas y cortamos árboles necesarios para custodiar esa corriente acuífera, de nada sirve una jornada de bien, si el resto del tiempo no atendemos nuestro entorno.
Lléguese al Bosque Martiano y encontrará un monumento a la naturaleza, pero ¡qué honor este sitio para quienes vivimos en San Antonio de los Baños!

