Gratitud eterna a la meteorología

Martha, es una de las tantas mujeres cubanas que salvó su vida y la de su familia por un aviso oportuno, trasmitido por el sistema informativo de la televisión del país sobre el huracán Michel, en intervención siempre muy profesional del Dr. José Rubiera, Jefe del Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología y Vicepresidente de la Organización Mundial para la región.

El 23 de marzo de cada año se celebra el Día Mundial de la Meteorología.  En esa fecha en 1950 se creó esa Organización Mundial con sede en Ginebra, Suiza.  Es un organismo especializado de las Naciones Unidas, a nuestro entender con una importancia vital.

Considero que estar alertas y prevenir, ofrece garantías de atenuar al menos el daño que puedan traer consigo fenómenos atmosféricas o de otra índole.

Entre las múltiples funciones de la Organización Meteorológica Mundial, se encuentra  Además de esta, supervisar el estado y el comportamiento de la atmósfera terrestre, su interacción con los océanos, el clima que produce y la distribución resultante de los recursos hídricos. Investigan sobre la contaminación del aire, los daños en la capa de ozono, la predicción sobre tormentas tropicales. Esa, que después supo a tiempo Martha junto a su familia y fueron menos vulnerables los daños.

Oportuna resultó sin dudas la decisión de crear esta organización que tiene el deber de informar rápidamente cualquier eventualidad, no solo al sistema público, sino privado, al de navegación, al aéreo y al marítimo. Todo sin arte de magia, sí, con mucha inteligencia y previsión.

Es adecuada la existencia de una efemérides como esta.  23 de marzo: Día Mundial de la Meteorología. Para reconocer en todo el universo a quienes en constante vigilia, velan el sueño de sus coterráneos.