Precisamente este constituyó uno de los objetivos fundamentales para la creación de los Comité de Defensa de la Revolución. Se requiere en la actualidad retomar similar efervescencia que permitía no solo actuar sobre hechos delictivos, sino prevenirlos.
Es un tema sobre el que se hace referencia en cada oportunidad que existe, al tratar la alerta en el barrio, de ahí lo útil de reforzar la guardia y vigilancia popular, reorganizar lo turnos establecidos donde los caceristas realizan esa como una de las tareas voluntarias de la organización.
La prevención en este caso es digna de llevar a efecto, porque cuando el malhechor percibe peligro, equivalente a control, es obligado a detener sus nebulosas intenciones, se deriva entonces un preciso incremento en el nivel de compromiso de cada cual. En muchísimos lugares se asume a plenitud esa responsabilidad, pero se requiere más.
Es el cuidado al bien común, a lo construido con esfuerzo y logrado de igual manera. Entonces, ¿Cómo no comprender la necesidad de cuidar mejor lo que es nuestro?
Pienso que es preciso aprovechar una vez más el advenimiento del 8vo. Congreso de los CDR, la mayor organización no gubernamental existente en el país, para llamar la atención entre otros tópicos como la vigilancia en el barrio.