Es indiscutible la aceptación por las personas naturales de la nueva ley tributaria. Nos hemos referido al tema en anteriores trabajos informativos y hoy lo retomamos.
El contribuyente que se inicia como trabajador por cuenta propia tiene el beneficio de estar tres meses sin pagar impuestos a la Oficina Nacional de la Administración Tributaria ONAT. Sólo debe liquidar la Seguridad Social y quien se acoge a la cuota mínima, aporta 87 pesos con 50 centavos mensualmente, según establece la ley. Muchos individuos han decidido a partir de esas prerrogativas comenzar este año un negocio individual, que le dará frutos a él y a todo nuestro pueblo. No solo recibiremos los beneficios a través de nuevos servicios particulares, muy necesarios. Cualquier gravamen cobrado por el Estado se revierte directamente en bien de la comunidad.Ya es notable lo decisivo del desempeño de los cuentapropistas en la vida cotidiana de campos y ciudades. Continuará creciendo esta forma de empleo porque así lo exige el reordenamiento económico que vive Cuba y está en plan incluirlos en el nuevo Código del Trabajo, que se aprobará en el Vigésimo Congreso de la CTC.
La flexibilidad de la actual política tributaria permite que muchos indecisos prueben suerte, o mejor aún, intenten moldearse a los tiempos que corren, muy diferentes de los vividos hasta hace dos años. Puede que algunos saquen mal sus cuentas, pero tres meses resultan suficientes para reajustar planes, equivocarse y reanudar el camino.
La recaudación en tiempo de los tributos es punto álgido para la ONAT, son muchos los morosos y los que abandonan el trabajo por cuenta propia, sin darse baja, incluso los hay que cambian su dirección particular y no actualizan el registro de contribuyentes. Esas y otras causas conllevan a multas y recargos para los incumplidores.
Ahora no sólo se exponen a sanciones monetarias, la legislación vigente estipula penas de uno a ocho años de privación de libertad para quienes burlen el fisco.
No hay dudas de que se ha pensado muy bien para ser justos y llamar al deber ciudadano. El que obre con responsabilidad, tendrá múltiples ventajas, pero también todo intento de vivir fuera de lo establecido, será identificado y debidamente juzgado; esto es saludable para quienes se esfuerzan y respetan, porque se sienten protegidos, respaldados.
Bajo esos principios hoy nuestra nación levanta su economía poco a poco, por senderos que la inmensa mayoría aplaude y estimula para que nada obstaculice su andar.

