Toda sociedad debe preocuparse en formar hombres cultos con apego a los libros. Desarrollar el interés de la lectura en los ciudadanos sin distinción de edad, oficio, sexo u ocupación nos lleva por los senderos de la sabiduría y hacia el camino del conocimiento.
El intelectual revolucionario cubano, José Martí expresó:”Ser cultos es el único modo de ser libres “el pensamiento previsor de nuestro Héroe Nacional nos convoca siempre, mantiene la vigencia entonces reflexionemos, nuestros hijos y las generaciones futuras tienen que ser hombres mejores preparados, deben conocer acerca de Cuba y el mundo y de las exigencias de la contemporaneidad. Proponerles ese viaje imaginario a través de los libros resulta una lección inagotable.
Debemos preocuparnos entonces por aprovechar al máximo tanto a nivel de barrio o en las grandes ciudades todos los espacios de promoción literaria a través de alternativas interesantes que acerquen al individuo a la magia que se desprende de las páginas de un libro.
La lectura con todas sus potencialidades es una enriquecedora opción que debe formar parte de nuestras vidas y un tema recurrente si de tiempo libre hablamos por supuesto junto a la televisión, la música, la computación, el baile, las actividades deportivas para ello debe verse con el prisma de la creatividad teniendo en cuenta las necesidades y preferencias de cada individuo sin imposición pero si con una gran dosis de seducción; en ningún modo la familia, la escuela, la sociedad son rivales sino eslabones de una misma cadena .
¿Cómo desarrollar el hábito de lectura desde edades tempranas? La familia desempeña un papel primordial en ese primer contacto y motivación de los pequeños con las historias contadas a través de imágenes en un inicio y luego con los cuentos cortos, que incluso pueden verlos e identificarlos en los dibujos animados.
A la par la escuela debe alzarse como el espacio más influyente en la formación y consolidación de ese hábito placentero de lectura, no solo porque no todas las familias tienen iguales condiciones y características socio-culturales para hacerlo, sino porque en la edad escolar los estudiantes les otorgan prioridad y atención a la figura del maestro y a las tareas vinculadas con la enseñanza.
Tengamos presente además que la ortografía, los conocimientos, la cultura general, la imaginación son mundos a los que un libro abre las puertas. Gracias a la lectura transitamos hasta geografías lejanas, nos acercamos al modo de vida, idiosincrasia, costumbres, creencias, cultura y corrientes filosóficas de todo el Orbe.