Ser respetado y respetar, esa es la cuestión
Hay una base para que esto ocurra, el respeto. Es saber los límites, ser capaz de apoyar a esa persona a quien le tienes tanta confianza, alertarla cuando es preciso, a la vez pienso que tratar de imponer criterios de uno y otro lado no resulta beneficioso para nadie.
Ser respetado y respetar, esa es la cuestión. Necesario resulta hacer uso de la sabiduría que te permita percatarte hasta dónde se delimitan las fronteras sobre un determinado asunto.
Hablamos de un sentimiento que asevera la importancia “de contar, no hasta uno, ni hasta dos, sino poder contar contigo”, como dice el poema. Todo se convierte en una suerte de privilegio donde se mezclan sutileza, sinceridad, carencia de prejuicios. Si tienes un amigo puedes estar seguro que posees uno de los mayores tesoros del mundo, pero la amistad nace, se cultiva y si es bien sembrada florece aun cuando se oculta el sol.
Conozco sobre fuertes vínculos de ese tipo no sólo entre quienes no tienen lazos consanguíneos, sino donde convergen padres e hijos, hermanos, primos y otros parentescos. Realmente en mi opinión reviste especial significado tener alguien con quien compartir alegrías, tristezas, éxitos, secretos, dicha y felicidad.
El respeto se vuelve por naturaleza propia, conductor de otros sentimientos y valores humanos que ayudan a las personas a vivir. ¿El secreto para saber acoger un amigo?...En ocasiones lo descubres sin darte cuenta, es esa persona que te apoyó un día en el trabajo, en la escuela, o en el barrio, que se preocupa y hasta se ocupa de tus problemas y otros ejemplos que ya cité en este comentario, los amigos son aquellos que te hacen el bien sin miramientos, le importa tu bienestar, tu felicidad, fuera de ello se encuentra la codicia o la envidia, triunfa el amor, la consideración y a la vez establece límites para no ir más allá de la cuerda.