Luego de la aprobación del Decreto Ley 259 y más recientemente el 300 sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo el Ministerio de la Agricultura destaca el papel desempeñado en la producción de alimentos por jóvenes campesinos vinculados a las actividades agropecuarias.Son miles los hijos de productores insertados en labores como la limpieza de áreas infectadas de marabú y en !a solicitud de espacios con vistas a iniciar las actividades productivas. Ellos constituyen una fuerza potencial para impulsar los cultivos varios, ia ganadería y los frutales, entre otras actividades. De estos muchachos una cantidad significativa proviene de otros sectores de la economía y los servicios, razón por la cual requieren buena capacitación. En este sentido datos consultados dan cuenta de que el Ministerio de la Agricultura atiende durante el actual curso escolar mil 722 aulas anexas en unidades productivas y de servicios, en las cuales se forman los jóvenes que asegurarán la fuerza técnica que necesita el sector.
Para atender el programa docente fueron preparados 735 especialistas con amplia experiencia en las actividades que desempeñan. Estas aulas potencian la formación de obreros calificados y técnicos medios. Las entidades vinculadas a esta tarea les asignaron un presupuesto estatal en su plan económico para mejorar las condiciones materiales de los centros. Hoy la agricultura cubana transita hacia una renovación tecnológica que demanda hombres y mujeres con una calificación especializada, para dominar con eficiencia y eficacia las modernas tecnologías que se insertan en los campos.
Sistemas de riego, maquinarias para elevar la producción mecanizada de arroz y tabaco, cosechadoras y tractores se suman a los tradicionales oficios de boyeros, herreros e injertadores. Según directivos de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, actualmente es insuficiente la presencia de especialistas agrónomos, forestales, veterinarios, económicos y contadores en la base productiva. De ahí la necesidad de captar a un mayor número de jóvenes, especialmente de hijos de productores agrícolas, con el objetivo de garantizar el relevo de la fuerza técnica necesaria en las cooperativas.
En mi opinión en el tema de la vinculación de los jóvenes a la producción de alimentos desempeñan un rol fundamental las Brigadas Juveniles Campesinas, las cuales reciben una atención directa de parte de ia ANAP y la UJC. En este sentido hay que potenciar el compromiso de la nueva generación con estas tareas vitales para el desarrollo del país y convocarlos asumir su rol protagónico en el aporte de ideas y soluciones a las diferentes problemáticas, fomentar la responsabilidad y el interés por la superación, sólo así el campo cubano tendrá asegurado el relevo tan necesario para dar un salto cuantitativo y cualitativo en sus indicadores productivos.


