Del libro al cine

Cada vez que tenía la oportunidad de ver el programa “Letra fílmica”, me sentaba tranquilamente a disfrutar de su difusión, me tomaba todo el tiempo, para que a la hora de sentarme, no me interrumpiera nada, ni nadie.

 

La trasmisión, era todo un arsenal de vivencias pues llevaba al televidente filmes basados en la literatura, ocasión valiosa para ver desde el cristal, las historias contadas desde un libro.

Ya no se trasmite este programa, pero la lectura sigue siendo el eslabón para llegar al conocimiento, la sabiduría e investigación. Los jóvenes y adolescente conocen de la gran importancia que tiene el hábito de la lectura, de la grandeza de saber acerca de las historias, sus protagonistas y de quiénes las escriben.

Creo que una buena película, basada en la obra de cualquier autor, muestra un caudal de conocimientos y en ella se puede apreciar, mediante su argumento, toda la trama que el espectador puede discernir y analizar, pero el libro, original, será el encargado de abrir ante los ojos, un mundo imaginario que a través de las letras, también hace que el lector analice y reflexione sobre la historia que tiene ante sus ojos.

Siempre será sabio que jóvenes, adolescentes y niños ante un filme para disfrutar, sepan a priori- si es basado en una obra- la historia real  tomado  del libro. Cien años de soledad- por ejemplo- es un texto de García Márquez, que cuando lo leemos, nos adentramos junto con los personajes, en sus dolores, alegrías y aprendemos, de una cultura en una época determinada, sus costumbres y tradiciones; cuando vemos la película, ya hace rato nos habíamos bebido de un solo sorbo, lo que escribió su autor.

Desde niños nos gusta que nos lean cuentos, los que siguen esa ruta, son los que en el futuro se convierten en buenos lectores y eso debemos aprovecharlo.

Son incontables los libros que abordan en nuestros pensamientos y luego, lo disfrutamos en la televisión: Cumbres Borrascosas, Los Miserables, La Casa de los Espíritus, Juana de Arco- deliciosas obras para leer y ver- además de  Robin Hood, El Último de los Mohicanos, El Corsario Negro, estos últimos de la literatura infantil.

Muchos son los textos que se estudian en las escuelas, son clásicos, que se nos quedan en nuestra mentes de por vida, es por ello que muchos cinéfilos y lectores, luego de leer un buen libro, cuando se convierte en un filme, lo desean ver, para vivir de otra manera, lo que conocieron una vez en la lectura.

Por eso ahora, que estamos en el verano, es buen tiempo para darle una mano a la literatura y la otra al cine, ambos  nos harán recorrer un sinfín de aventuras, cuentos, animados con géneros de ficción, suspenso, acción y tanto uno como el otro, nos ayudarán a conocer un poco más de este mundo en que vivimos, llamado naturaleza y hombre.

Sería interesante entonces saber qué es más importante para algún joven que lea este comentario ¿un buen filme o un buen texto?


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