Enriqueta Almanza: Polifacética dentro de la creación

El extraordinario talento musical de Enriqueta Almanza, el carácter dulce y las dotes artísticas le hicieron acreedoras de la admiración de un incontable número de artistas y de todo el pueblo. Enriqueta Almanza penetró en el corazón de varias generaciones de niños con canciones como El soldadito de plomo, el tema musical del programa Tía Tata cuenta cuentos, Boda bonita, El clavel y la azucena y por supuesto Barquito de papel.

Barquito de papel marcó una etapa de veinte años en la creación de obras infantiles por parte de Enriqueta Almanza junto a Celia de la Torriente, un período que comenzó en 1962 cuando fue llamada por la televisión cubana para trabajar como arreglista y asesora de programas infantiles. Colaboró al principio en el espacio televisivo Pionero cubano donde surgió el títere Amigo.

Reconocida por muchos fue la pianista acompañante más renombrada de Cuba. A lo largo de su carrera, acompañó desde ese instrumento a destacadas figuras de nuestra música como la desaparecida Elena Burke.
Sobre la importancia del pianista acompañante dentro del quehacer musical apuntó: “El pianista acompañante es un colchón donde reposa el cantante. En el equilibrio entre estos dos factores está el éxito. Resulta ineludible una gran interrelación humana, técnica y de íntimas sensibilidades”.

Las preocupaciones, sobre el futuro de esa profesión, las expresó en más de una oportunidad, no obstante nunca abandonó esta labor que iniciara con la soprano Florita Rizo, más tarde con el cuarteto de Orlando de la Rosa y finalmente con renombrados solistas como la Señora Sentimiento.

Además de pianista acompañante, se destacó Enrique Almanza como repertorista, mostró su virtuosismo para el piano y comenzó a trabajar sin plaza fija, cubrió el acompañamiento a distintos artistas en los shows. Día a día se hizo repertorista, tuvo su propio programa Los cuentos de Mimi, en el cual asumió este rol a partir 1949.

Ejerció con magisterio el quehacer diario. Orientó a la nueva generación de solistas a escoger sus repertorios con acierto.

En el desempeño desde las aulas, a fines de los ochenta y principios de los noventa, en la Escuela de Superación Profesional Ignacio Cervantes, las recomendaciones de Enriqueta, fueron siempre, orientar sobre las obras a montar por el cantante, ubicar nota a nota, escoger la tesitura adecuada y orientar la interpretación.

Sobresale el fructífero desempeño  como instrumentista de una típica de jazz y hasta como directora de orquesta durante una extensa gira europea, se destacó como creadora de música para niños y como arreglista y productora de discos. Trabajó en el cabaret Aloy, desde el piano dirigía la orquesta y compartía escenarios con renombradas figuras como Benny Moré y Ninón Sevilla, entre otros. Realizó los arreglos musicales de las producciones de los cabarets Caribe, Parisién y el Salón Rojo del Capri.

Continuó su labor de arreglista cuando asumió este quehacer en varias producciones del cabaret Tropicana. Y mucho más acá en el tiempo acometió la producción de algunos discos, entre los que se incluyó uno de Celeste Mendoza, la Reina del Guaguancó.

Polifacética mujer, resultó Enriqueta Almanza, una incansable trabajadora hasta su adiós definitivo el 11 de agosto 1996.


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