La ciencia y la técnica: motor impulsor del desarrollo local

Hace poco un condiscípulo de la universidad me recordaba cuánto pueden aportar con sus investigaciones, esfuerzo y dedicación los graduados de las sedes universitarias municipales al desarrollo de sus territorios, pues este es un proceso  donde se busca la forma más exitosa de insertarse directamente en el mercado mundial.  Sin embargo, en nuestro país este concepto se enfoca más hacia las necesarias transformaciones en las dimensiones ambientales, económico-productiva y político-social, a partir de una proyección estratégica elaborada y un plan que evoluciona a partir de las experiencias de quienes lo ponen en práctica.

 Es preciso señalar que el  desarrollo local  no es totalmente independiente, sino que debe mantenerse interconectado con el entorno y formando parte de la lógica del desarrollo nacional. De esta forma constituye un complemento necesario a las políticas y objetivos nacionales.

Las iniciativas de desarrollo local deben revitalizar el vínculo entre las autoridades centrales y la administración provincial y municipal, brindando mayor protagonismo a los funcionarios locales en la búsqueda de soluciones a sus propios problemas, teniendo siempre en cuenta la correspondencia con dichos lineamientos nacionales.

En este sentido debo destacar que existen importantes oportunidades para el avance de procesos endógenos de desarrollo local, que lejos de contraponerse al nivel central, se complementen con la planificación nacional.

Para la puesta en práctica de un proyecto de este tipo nuestras comunidades tienen como fortaleza la existencia de recursos humanos con niveles de instrucción adecuados que facilitan y potencian las necesarias transformaciones para proveer a la sociedad local con dinamismo. Esto es posible por la política educacional que desarrolla la Revolución a lo durante más de cuatro décadas, y que se caracteriza por su universalidad y el reconocimiento del rol del capital humano en el desarrollo del país.

La universalización de la enseñanza superior ha brindado durante estos años un significativo aporte encaminado a elevar el nivel de los recursos humanos. Su desarrollo y consolidación convierte a estas instituciones en baluartes  de la investigación, la innovación  y la transferencia tecnológica que responda a las condiciones, necesidades y retos específicos de cada territorio.

Otra fortaleza en este empeño  por lograr el desarrollo sostenible de las localidades es la presencia de centros de investigación de diferentes ramas como la agricultura, forestales, biotecnología, economía, pedagogía, ciencias médicas, entre otros en todas las provincias  y en muchos municipios del país.

No hay dudas de que cualquier proyecto de desarrollo que se implemente para mejorar el nivel y las condiciones de vida de los pobladores de una comunidad o un municipio debe contar con una fase de capacitación, donde se pongan en práctica los conocimientos científicos que se socializan en un país, en el cual el mejoramiento de las condiciones de vida de sus ciudadanos y su bienestar, tanto en plano material como espiritual, constituyen un pilar de nuestro modelo de construcción socialista.