A tono con el buen vestir

A tono con el buen vestirA tono con el buen vestir No soy esclava de la moda. Me gusta el buen vestir aunque hay diferencias en lo me gustaría ponerme y en lo que me pongo. Supongo que como mi caso, existen muchos y creo además que el tema a tratar ayudaría a muchas personas a determinar qué ponerse según la ocasión sin tener a mano las grandes marcas o un escaparate atiborrado de ropa. Abogo por el buen vestir sin tener lo último de la moda, pero sí utilizando como recursos la sencillez y la armonía.

La ropa que usamos nos la ponemos en dependencia del espacio en que vamos a estar, es decir, en el trabajo, una salida en la tarde, en la noche a una discoteca, un cabaret o al museo; pero antes de hacerlo, debemos mirarnos al espejo y estudiar cómo nos vamos a vestir, definir las áreas de nuestro cuerpo y ver las menos favorecidas, eso nos ayuda a determinar la forma en que nos vestiremos y sus complementos: pulsos, aretes, cintos, pañuelos, jabas o carteras, estolas, bufandas, cadenas y collares. Saber elegir significa conocernos para potenciar lo mejor de la silueta y suavizar las áreas menos agraciadas, esta máxima es válida para ambos sexos.

Leí una vez que la buena apariencia se construye. Más que una cuestión de físico, tiene que ver con saber llevar la selección adecuada, el carácter y las formas de proyección, incluida la buena educación, aspectos esenciales en todas las edades y sexos.

Las prendas informales tienen privilegio por su comodidad y el uso en la vida diaria, pero hay límites. Una lycra no es recomendable para ir a trabajar, asistir a un turno médico, visitar un museo o participar en una fiesta. Las estridencias acentúan la vulgaridad y ese falso camino del mal gusto.

Procuremos mantener el encanto de lo que llevamos, siempre y cuando sea acorde al momento y lugar. Un punto sumamente necesario es la higiene, la cual influye en el bienestar físico y mental.

Componer con acierto determina en la buena imagen, pues debemos darnos cuenta de lo que llevamos puesto, si es recomendable para la ocasión, si nos queda bien según el cuerpo, edad, talla y peso. También el maquillaje sencillo y tenue hace a la mujer hermosa, suave. El uso de colores pasteles, el brillo labial casi imperceptible, reflejan un rostro fresco, juvenil.

Los detalles marcan la imagen y proyectan gustos, preferencias y personalidad. Seguir este principio ayuda a darnos cuenta si estamos a tono con el buen vestir.