El 7 de Septiembre de 2001 la Asamblea General de las Naciones Unidad decidió que, a partir del 2002, el Día Internacional de la Paz será observado cada 21 de septiembre, fecha que se señalará a la atención de todos los pueblos para la celebración y observancia de la paz. La asamblea declaró que «el Día Internacional de la Paz sería un día de cesación del fuego y de no violencia a nivel mundial, a fin de que todas las naciones y pueblos se sientan motivados para cumplir una cesación de hostilidades durante todo ese Día».
A lo largo de la historia, la humanidad se debate en la disyuntiva del logro de la paz y su disfrute, con gran insatisfacción y dolor arribamos a la celebración, pues la humanidad vive el 2013 con la amenaza de la paz, por ello no basta un día si pensamos que aún muchos no experimentan el derecho y se les obliga a morir sin otra alternativa.
Pensadores, artistas, religiosos, intelectuales han dejado recogido en forma de frases célebres o citas la significación del término, así recordamos: La paz comienza en el interior de los corazones, expresada por Pablo VI, por su parte la Madre Teresa de Calcuta dijo: La paz comienza con una sonrisa y Mahatma Gandhi alertó: No hay camino para la paz, la paz es el camino. El Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki-moon dijo que "la paz es el compromiso más grande de Naciones Unidas". A la par el hombre común la reconoce como la condición más preciada al tener como ideas afines la libertad, la independencia, la vida en armonía, la fraternidad.
En diferentes momentos históricos, hombres y mujeres de diferentes credos y posiciones políticas e ideológicas coinciden en que es condición indispensable para el mantenimiento y perpetuidad de la vida lo cual contrasta con la realidad que enfrenta hoy la humanidad. La paz resulta para muchos pueblos una quimera y por el contrario la muerte, el sufrimiento y la desolación es la única experiencia y se convierten en víctimas de guerras o de conflictos motivadas por la injerencia, la prepotencia imperial y la ambición de riquezas.
Los hombres y mujeres, más aún los niños y niñas son las más sensibles víctimas, se les priva del derecho de soñar y son arrastrados por los gobiernos de los países en conflicto, a escenas donde no hay cabida para el amanecer y el florecimiento de la vida, sin otra opción se repite la tragedia.
La tarea es colosal si tenemos en cuenta el peligro que acecha al hombre: el de una conflagración mundial de consecuencias inimaginables, como ha advertido el Comandante en Jefe, Fidel Castro. Dar solución de manera pacífica a las divergencias, poner fin a la guerra con responsabilidad y compromiso, es la mayor urgencia en la que deben centrarse los gobiernos de los países en conflicto. La única alternativa para lograr la paz es el respeto a esa condición innegable para el sostén de la vida.
La paz no es solamente nuestro objetivo final, sino también la única manera en la que lograremos nuestro objetivo, estas palabras le pertenecen a Martin Luther King. Hacer de ellas la razón de las acciones de los momentos actuales es la misión más urgente teniendo en cuenta la responsabilidad con los niños y niñas y el futuro de la humanidad. El mantenimiento de la paz y la diplomacia preventiva son la garantía para la promoción de los derechos humanos y el desarrollo de la vida.