el tema no es solamente a título de la mujer, los hombres también llevan en sus espaldas los derechos sexuales y reproductivos de ellas
Los derechos sexuales y reproductivos son actualmente una responsabilidad y el Estado cubano aboga porque se cumplan de la mejor manera. Se dan los pasos para que las instituciones, organizaciones, medios de comunicación y la familia unan esfuerzos y se cumplan estos derechos, pero el tema no es solamente a título de la mujer, los hombres también llevan en sus espaldas los derechos sexuales y reproductivos de ellas.
La prevención para el embarazo no deseado siempre es agenda abierta, sobre todo de manos de adolescentes y jóvenes, programas de salud, instituciones culturales, salud pública y educación.
Contamos con valiosos profesionales capaces de responder por la atención y servicios de salud reproductiva de calidad. El Doctor Evelio Cabezas Cruz, Profesor Titular y Consultante de la Universidad Médica de La Habana, jefe del Grupo Nacional de Ginecología y Obstetricia y Maestro Latinoamericano de Obstetricia, impartió una conferencia el 11 de julio de 2012, donde expresó: se hace necesaria una mayor educación y comprensión por parte de las personas y las instituciones de que la salud reproductiva comienza en el mismo instante del nacimiento de la niña o el niño y termina cuando concluye el ciclo vital de nuestra existencia, de manera que también las personas adultas mayores deben incluirse en este grupo.
En el territorio ariguanabense se refuerza la atención al trabajo educativo-preventivo encaminado a la reducción del embarazo temprano y el aborto, con la participación activa de ambos miembros de la pareja, insistiendo en la preparación para una sexualidad plena, enriquecedora y responsable. También se realiza la atención integral psicológica y social a la mujer en los servicios de aborto, con el objetivo de orientarla y ayudarla a tomar una decisión adecuada.
Es importante que los especialistas de salud se apoyen en los medios de comunicación para incrementar la divulgación e información acerca de los cambios sexuales y psicológicos inherentes al climaterio en la etapa de adulto mayor, con énfasis en el enfoque de género a fin de eliminar estereotipos y prejuicios, prestando especial atención al estado de salud integral de las adultas mayores, pero para esto es necesario conocer los derechos sexuales y reproductivos de la mujer.
Cuando se habla de Derechos sexuales, se refiere al derecho al placer sexual, a la expresión sexual emocional, a la educación sexual integral y a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables.
Los derechos sexuales y derechos reproductivos son de conceptualización reciente y son los mismos derechos humanos interpretados desde la sexualidad y desde la reproducción.
Se ha dicho que los derechos sexuales y derechos reproductivos son los más humanos de todos los derechos y representan el pilar fundamental para el ejercicio de la ciudadanía, entendida más allá de la simple posibilidad de tomar decisiones en el ámbito público (elegir y ser elegido); ya que implica la posibilidad de mujeres y hombres de tomar decisiones autónomas sobre su propio cuerpo y vida en los campos de la sexualidad y la reproducción.
Los derechos reproductivos permiten a las personas tomar decisiones libres y sin discriminaciones sobre la posibilidad de procrear o no, de regular la fecundidad y de disponer de la información y medios para ello.
También implica el derecho de tener acceso a servicios de salud reproductiva que garanticen una maternidad segura, la prevención de embarazos no deseados y la prevención y tratamiento de dolencias del aparato reproductor como el cáncer de útero, mamas y próstata.
La pareja cuando asiste a consultas de infertilidad llega a conocer un poco sobre estos términos, aunque aún muchas mujeres en nuestro país desconocen su derecho sexual y reproductivo, siendo ellas las protagonistas.
La mujeres tenemos derecho a decidir libre y responsablemente el número de hijos y el intervalo entre ellos y a disponer de la información, educación y medios para lograrlo, derecho a decidir libremente el tipo de familia que se quiere formar, acceder a métodos anticonceptivos seguros, aceptables y eficaces (incluyendo la anticoncepción de emergencia).
Tenemos derecho a no sufrir discriminaciones o tratos desiguales por el embarazo o maternidad, en el estudio, trabajo y dentro de la familia, a tener acceso a servicios de salud y atención médica que garanticen una maternidad segura, libre de riesgos en los períodos de gestación, parto y lactancia, a que se nos brinden las máximas posibilidades de tener hijos sanos, a contar con servicios educativos e información para garantizar la autonomía reproductiva.
La salud pública de nuestro país, las organizaciones, los programas de salud, medios de comunicación y la federación, son pilares que nos ayudan a crecernos ante estos derechos.

