Un aporte a la economía cubana

Desde el hogar, los ariguanabenses podemos contribuir a la economía del país. Una vía sencilla para ello es el ahorro energético, del cual tanto se comenta por la importancia que reviste.

El país debe pagar la energía que consumimos y desafortunadamente, también la que derrochamos. Por ello creó alternativas favorables, en mi opinión, para garantizar ese ahorro al que nos referimos.

Durante los años 2006- 2007 aproximadamente, como parte de la Revolución Energética, el pueblo cubano, tanto en la zona urbana como en la rural  recibió un conjunto de equipos electrodomésticos, entre ellos las ollas arroceras, las multipropósitos, las hornillas eléctricas, los bombillos ahorradores, los refrigeradores y aires acondicionados menos consumidores que los existentes de procedencia rusa.

Sin embargo, hoy debemos cumplir con medidas adicionales en la vida cotidiana para que el efecto de estos equipos sea notable.

Debemos evitar la cocción de alimentos en el horario pico comprendido entre las 5 de la tarde y las 9 de la noche aproximadamente, pues es el período que genera mayor demanda de energía en el país. Asimismo, es preciso apagar las luces del hogar y el centro laboral encendidas innecesariamente.

Mantener la disciplina de todos los miembros de la familia constituye una vía para evitar altos pagos del consumo eléctrico al final del mes. Muchos clientes se quejan constantemente en la Empresa Eléctrica de la factura recibida mensualmente, debemos comprender que se trata de un consumo marcado técnicamente por los relojes metro contadores, sin participación alguna de la citada entidad.

Por otra parte, aunque se han mostrado mejorías en cuanto al cumplimiento de los planes de ahorro energético en el sector estatal, gracias a la instalación de metro contadores pre-pago en algunos centros de servicios menores, durante el primer semestre del presente año el municipio San Antonio de los Baños presenta un consumo elevado.

Muchas entidades no se ajustan a sus planes de consumo energético mensual, lo que trae consigo una pérdida notable para la economía del territorio que debe pagar la energía derrochada.

A pesar del intenso calor y del clima tropical, a pesar de las condiciones laborales en una oficina cerrada y de las comodidades que muchos atesoran en sus viviendas en cuanto a métodos de cocción, iluminación y climatización, Cuba demanda el apoyo de sus hijos.

Ahorrar no es una opción discutible, sino una necesidad prudente para contribuir al avance en materia económica.