Hoy día se hace necesario abordar la temática de la sexualidad en la adolescencia y la juventud, reproducción sexual en esta etapa y sus consecuencias; es preciso que la atención de los sectores, organismos, la escuela, la familia y la comunidad se centren en este tema.
Según datos del Ministerio de Salud Pública y la Dirección Nacional de Registros Médicos y Estadística de Salud, el panorama no es positivo, pues tenemos que: el porcentaje de nacidos vivos de madres adolescentes en el 2012 fue de un 15,3 por ciento, sin embargo en el 2000 fue de 13,2 por ciento ¿cómo se explica? Lo cierto es que está subiendo el por ciento de madres adolescentes.
Otro dato alarmante es que los abortos inducidos en el 2012 fue de 22 mil 424, con una tasa de 39,6 por ciento. Específicamente en nuestro país, se ha desarrollado e implantado un Programa Nacional de Atención Integral a la Salud de la población adolescente, que como es lógico incluye la salud sexual y reproductiva, de igual forma se crean unidades especiales para su atención en los diversas instalaciones de salud, así como también se ha desarrollado a todo lo largo y ancho del país un sistema integral de servicios dedicados a la atención en Ginecología Infanto Juvenil y Salud Reproductiva del Adolescente, dentro de los que ocupa un destacado lugar la educación y promoción de los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes y jóvenes, incluidos en estos, como es lógico, la anticoncepción y la prevención, diagnóstico y tratamiento oportuno de las infecciones de transmisión sexual.
En lo que se refiere a la salud sexual y reproductiva (SSR), los principales riesgos de esta población son: El inicio no elegido, involuntario y/o desprotegido de su vida sexual.
La exposición a embarazos no planeados, no deseados, o en condiciones de riesgo.
La exposición a una infección de transmisión sexual (ITS), cuya expresión más dramática es el VIH/SIDA.
A nivel global, una gran cantidad de adolescentes ya son sexualmente activos antes de cumplir 20 años de edad, y la gran mayoría (alrededor del 60%) no utiliza ninguna protección contra el embarazo, ni contra el riesgo de adquirir una ITS o infectarse de VIH.
Hay que seguir, no nos podemos cansar, hay que hablar con los jóvenes y adolescente, interactuar con ellos, realizar, talleres, conversatorios, todo lo que sea posible, lo que esté a nuestro alcance, la población cubana está envejeciendo, la futuras madres dan a luz un solo bebé, no desean más, pero salir embarazada en edades entre 14 y 17 años tampoco es lo mejor, madre jóvenes plantean salir embarazadas a esa edad “y ya salen de eso”, como si fuera un tarea a cumplir o un trabajo práctico a discutir.
Vamos a cuidarnos, a utilizar el condón, a estudiar o trabajar y disfrutar de la etapa tan bella que es la adolescencia y la juventud, después, seamos las mujeres y los hombres que necesita la sociedad: con madurez, responsabilidad, sentido de pertenencia y justicia.

