El pintor y caricaturista cubano Eduardo Abela Villareal, trasciende a través de su vasta producción artística. Es considerado una figura representativa de la nueva pintura en el país
Eduardo Abela, nacido en San Antonio de los Baños en 1889, dejó su impronta en esta, la Villa del Humor. El pintor y caricaturista cubano Eduardo Abela Villareal, trasciende a través de su vasta producción artística. Es considerado una figura representativa de la nueva pintura en el país.
Graduado en la Academia de Bellas Artes de San Alejandro, La Habana, perfecciona sus estudios en España y Francia entre 1921 y 1924. Exhibe en Paris un conjunto de óleos y dibujos en los que ya palpita con fuerza su búsqueda de lo intrínsecamente cubano.
Colabora con Revista de Avance, expresión literaria de la renovación estética que proponía el naciente modernismo cubano.
En el contexto de la dictadura de Gerardo Machado, Abela trabaja la caricatura política, creó uno de los personajes gráficos más célebre de la prensa cubana de todos los tiempos: El Bobo. Con él revela la lúcida agudeza y la mordacidad del criollo, así como su natural capacidad para burlar la censura por medio del humor y la ironía.
En 1933 es designado Cónsul en Milán, lo cual le posibilitará estudiar el renacimiento italiano. En esta década los guajiros y el paisaje cubano ocupan sus temas, y su obra Guajiros es premiada en la Exposición Nacional de Pintura y Escultura de 1938.
En 1937 dirige el Estudio Libre de Pintura y Escultura, en el que también colaboraron otros artistas de la vanguardia como René Portocarrero, Mariano Rodríguez y Alfredo Lozano. La contribución a la cultura y el desarrollo de las artes plásticas de Abela se aprecia en el empeño de promover una enseñanza anticonvencional y verdaderamente incentivadora de la creación artística.
En su obra también se aprecia el influjo del Muralismo, adoptó el tema campesino, que consideraba más justo a la realidad cubana; otra circunstancia importante de la nueva pintura de Abela. Fascinado por la pintura renacentista, el embrujo le inspira una serie de obras que conforman su breve etapa clásica y criolla; algunas son las que han terminado por identificarlo al paso del tiempo: Santa fe y Guajiros, una de las obras paradigmáticas de la Pintura moderna cubana, en la que se estableció cánones representativos y temáticos.
En Guatemala, durante la misión diplomática recibe el Premio Nacional de Pintura 1947. En 1950 comienza una nueva etapa de creación, caracterizada por la experimentación abstraccionista. Pinta El Caos, se evidencia la ruptura con sus temas y ambientes de la década anterior. En 1952 es nombrado embajador de Cuba ante la UNESCO.
En 1964, un año antes de su muerte, se organiza en la Galería de La Habana una gran exposición retrospectiva de su obra. El 9 de noviembre de 1965 falleció en La Habana, el destacado pintor y caricaturista cubano Eduardo Abela, quién fuera una figura representativa de la nueva pintura en el país.
Como caricaturista, el personaje “El Bobo”, lo situó en la historia del humorismo en Cuba. Acerca de este personaje, afirmó en una oportunidad que el propio público lo orientaba con sus reacciones ante sus caricaturas.
Los temas de las obras de Abela están relacionados con la identidad cultural cubana.
Igual le ocurre con los temas afrocubanos, con una visión poética, sensual, elaborada a partir de la evocación y la imaginación, una mirada folclorista pero novedosa para fenómenos que están ocurriendo en su isla y que tienen en él al primer cronista de las artes plásticas.
A los ariguanabenses no le faltan pretextos para el reconocimiento a Eduardo Abela Villareal. A la entrada de la Villa, los visitantes pueden apreciar la escultura del Bobo junto al Loquito, figuras emblemáticas de nuestra cultura. Eternamente perdurable Abela siempre está entre nosotros, el Museo del Humor inaugura muestras de homenaje al creador, el Museo Municipal realiza conversatorios en centros estudiantiles y laborales, e insertan la vida y la obra de este creador en el trabajo comunitario además el Centro Provincial de las Artes Plásticas y la Escuela Vocacional de Arte en Artemisa llevan su nombre, en ellas, se promociona el desarrollo de las artes plásticas como expresión del empeño de este creador.
El Bobo resurge en cada actividad del Museo del Humor, institución insigne del humor en Cuba, tras la ventana que inmortaliza al personaje gráfico, Abela está en espera permanente, en vigilia. Nos acompaña.

