La decisión de constituir la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en Cuba, es una de las acciones más acertadas que vive esta nación. Fue sólo a cinco días del triunfo revolucionario. La integraron en aquel entonces miembros del Ejército Rebelde y de la lucha clandestina quienes ya habían cumplido otras tareas en difíciles condiciones cuando libraban la lucha para que el país alcanzara una verdadera soberanía.
La primera misión de aquellos valerosos hombres y mujeres resultó precisamente asegurar que llegara sin contratiempos a la hoy capital, la Caravana de la Libertad, liderada por el Comandante en Jefe Fidel Castro. Así como cumplían aquel reto histórico enfrentaron otros a lo largo del proceso revolucionario.
Considero que igual de significativa es la tarea asumida en la actualidad por los combatientes de esta fuerza. Se trata de garantizar la tranquilidad ciudadana, el orden interior, junto a los bienes del estado, sin descuidar la lucha contra la corrupción, ilegalidades e indisciplinas sociales.
Desde su génesis la colman principios justos a favor de la defensa de los hijos de este pueblo. Si ya existía la sección de la Policía Rebelde en la etapa insurreccional con el deber de lograr un orden interior más sólido en las zonas montañosas, ahora alimentados en la esfera política por aquellas raíces, permanece esta fuerza preventiva en función del bienestar de todos.
Pienso que la estructura de la policía cubana contribuye a que pueda materializarse este objetivo al existir una representación de la misma desde el nivel de base, en los barrios, con el funcionamiento de los diferentes sectores que al menos cuentan con un representante de la ley. Abarcan amplio universo como parte del Ministerio del Interior. Permanecen en el archipiélago, unidades policíacas en los municipios, brigadas especiales en las provincias y una nacional con elevado nivel de preparación. También se cuenta con otras estructuras como: la policía ferroviaria, la turística, además de la sección de tránsito para el control vehicular.
El funcionamiento de esta combinación permite garantizar el sosiego en la población cubana, pues parte de ella se encuentra representada en la PNR, nutrida de jóvenes- como en otras etapas históricas del país- que saben lo que representa vestir ese uniforme, símbolo de respeto y abnegación.

