Entre nosotros, Justo Vega una joya del arte de la improvisación

Justo Vega, maestro en la improvisación Justo Vega, maestro en la improvisación En Cuba, la música campesina persiste y en nuestra Villa forma parte de la vida de los pobladores.

En las Peñas Campesinas, en los guateques de las asociaciones campesinas, en el evento Jornada Cucalambeana está presente la música campesina con gran protagonismo además de la integración de los poetas en el resto de las actividades de la comunidad con el propósito de continuar el legado.Nuestra emisora Radio Ariguanabo la incluye en la programación y resaltan entre los programas de mayor audiencia, los espacios Ecos del Campo y La controversia.

 De generación en generación, defendida en gran medida por los cultores del género en sus más diversas expresiones tales como: la décima cantada, la guajira, entre otras mantiene su vitalidad. Algunos investigadores suponen que esta expresión musical constituye la base fundamental para el estudio de la cultura del país, pues ella forma parte de la cultura de las diferentes etnias que componen el amplio mosaico de la  población cubana.

Disfrutar de las presentaciones de los poetas a través de la controversia es reconocer el valor de la palabra; con ella se reafirma nuestra identidad, nuestra idiosincrasia. En ocasiones se torna un arma de filo siempre cortante, siempre al acecho o suave como la almohada según el tema y el interés del improvisador que da rienda suelta a su ingenio y hace brotar el talento en una auténtica lección. Entre los cultivadores del género, se destaca Justo Vega. 

Las presentaciones de Justo Vega en cualquiera de los escenarios donde la música campesina se enseñorea nos hacen sentirnos seres privilegiados por haberlo visto tal y como lo caracterizaron El Caballero de la Décima. Podemos afirmar que cuando se hable de la décima en Cuba, no se puede dejar de mencionar. Por la entrega y la trascendencia se le rinde homenaje.

Justo Vega falleció el 13 de enero del año 1993 a la edad de 83 años, dejó una vasta obra cultural. Resultan entonces difíciles de olvidar sus presentaciones en el programa Palmas y Cañas de la televisión cubana, no pocos lo recordamos en esas controversias con su amigo Adolfo Alfonso, donde no faltaba la suspicacia, la inteligencia, la entrega y el buen humor cubano.

Justo Vega enalteció la décima y supo cantarle con singular belleza al amor, a la naturaleza y a su Patria. Sostuvo controversias memorables con distintos repentistas, particularmente con Adolfo Alfonso, con quién participó en forma muy activa en el programa de televisión Palmas y Cañas.

Fue también un hombre comprometido con su Patria, su pueblo y su gente. Al triunfar la Revolución Cubana, el 1ro. de enero de 1959, lidera el programa Patria Guajira, con el propósito de difundir a través de la música y la poesía los logros del pueblo y combatir las acciones que protagonizaba el imperialismo para destruir la joven Revolución. Organiza, además, un batallón de trabajo voluntario y realiza distintas labores agrícolas. En 1968 es llamado a integrar el Consejo Nacional de Cultura. A partir de ahí su trabajo en el arte se hace más intenso, actuando en importantes programas de radio y televisión.

Para Justo Vega el símbolo de la cubanía era la palma real, esa dama alta, reina de los campos, a la que tanto cantó la mejor creación artística, mientras la creación humana representaba la belleza como obra maestra de la naturaleza, eran referentes, motivos de inspiración en sus creaciones.

En cada improvisación el verso  fluía, hilvanaba las ideas y salían en torrente; su canto defendió siempre la justicia como virtud humana. Este cantor de los cubanos disfrutaba en cada presentación, fue un hombre amantísimo, prefería cultivar flores y regalar versos, odiaba la rutina. Disfrutaba de las canturías campesinas. Se consideraba a sí mismo una especie de juglar contemporáneo, entusiasmado por el aplauso popular y con un ideal de mujer: “la que no miente jamás, ni en el  amor ni en el odio, ni en el placer ni en el dolor.”

Justo Vega era un maestro de la controversia así trasciende entre las actuales generaciones. Precisamente en el combate de los versos alcanzaba gran estatura el bardo, aunque era bueno además en los pies forzados. Sin tener una gran voz, manejaba con acierto las palabras y se hizo imprescindible en cada guateque o fiesta campesina. En su honor se instituyó el Concurso Nacional de Repentismo Justo Vega, para rendirle el justo homenaje a este gran poeta que le otorgó a la décima la esencia del pueblo cubano, por ello permanece entre los cultivadores, en nuestra música campesina  y nuestra cultura.

Adolfo Alfonso, quiso expresar en una décima el gran respeto y cariño que sentía por su amigo y lo hizo a través de esta décima: “Cuando hablo de Justo Vega / En toda su maestría / Hablo de la poesía / Que tanto al pueblo le llega. / El que con el verso juega / Y con las musas comparte / El que en amor se reparte / Es por su altísima hechura / Un sol para la cultura / Y una joya para el arte.”