Una batalla sin descanso contra el vector

Si a usted le hubieran dicho que podría ganar una batalla desde la comodidad de su hogar, seguramente no lo hubiera creído. Y es que, aparentemente, resulta imposible enfrentar a un enemigo en contiendas bélicas sin armas, municiones, o en un escenario poco protector.

Cuando nos referimos a la batalla sin tregua contra el Aedes Aegypti sí es posible ganarla desde nuestra vivienda ¿cómo? eso depende de la voluntad de todos los miembros de la familia y de la disciplina para cumplir con las medidas higiénico- sanitarias orientadas por los inspectores de la campaña antivectorial.

Se trata, en mi opinión, de un asunto reiterado en los medios de comunicación, pero no pierde su vigencia, sobre todo porque en el municipio San Antonio de los Baños se han detectado factores de riesgo a la presencia del vector transmisor del dengue.

Las autoridades de Higiene, Epidemiología y Salud Pública alertan al pueblo sobre la importancia de tapar tanques o cualquier otro depósito para el agua, voltear latas de refresco o cerveza abiertas que se encuentren en los patios, así como colocar bajo techo neumáticos o vasijas que pudieran almacenar agua ante las lluvias.

Por otra parte, mediante acciones básicas de higienización en el hogar, las familias pueden evitar la presencia del mosquito. Tapar orificios en el suelo, la chapea de los patios y bordes de las aceras, así como la recogida de desechos sólidos con frecuencia, son claves para garantizar nuestra salud y la de quienes nos rodean.

En el territorio de inició recientemente una jornada de higienización de las calles y áreas rurales, con el fin de prevenir enfermedades infectocontagiosas. Sin embargo, pienso que de nada valdrá sanear el municipio, si no se mantiene una constancia en la limpieza.

La población debe apoyar mucho más el quehacer de empresas como Comunales y Acueducto y Alcantarillado, autoridades que velan por nuestro bienestar. Aunque agradecemos su participación en el mantenimiento de la higiene y el ornato público, realmente somos nosotros, desde nuestra vivienda, quienes debemos combatir en la lucha incesante que mantiene el país, para evitar picaduras y el contagio con la molesta infección.