Hoy es un día hermoso para hablar sobre la amistad, pensándolo bien, acerca de ella se puede tratar siempre porque se desconoce en qué momento tendremos la dicha de encontrar a una persona por la que desinteresadamente sentiremos afecto.
Este sentimiento por lo general es recíproco, surge el cariño. La amistad es como una joya valiosa que debe cuidarse como a un tesoro.
El amigo o la amiga están ahí cuando más lo necesitas, en momentos gratos, en confesiones, pero sobre todo, en circunstancias difíciles.
Ahí surge el buen consejo para la actuación oportuna, la fuerza para quien la necesita, el hombro para desahogarte, el ser que toma partido, sin aspirar a nada material a cambio.
Pienso que en estos tiempos, donde persisten la pérdida de valores en algunos individuos, caracterizados por la hipocresía, la envidia, la codicia, por suerte, muchas personas no poseen esos defectos.
Hay gente sana de espíritu, honrada, fraterna, amiga a toda costa y esa conquista es válida para cualquier ser humano. Aquel que a estas alturas de la vida, piensa que nunca va a necesitar de nadie, no sabe lo equivocado que está.
La vida es bella, grandiosa, porque respiramos y vivimos experiencias que quedan en el recuerdo y las disfrutamos a plenitud.
Si se tiene un buen amigo los mayores contratiempos, (como la pérdida de un ser querido o una grave enfermedad que pone en peligro la vida nuestra o la de alguien a quien amamos), se pueden enfrentar porque la amistad crea poderosos lazos.

