Seguimos leales a No claudicar Jamás

Profundizar en las páginas de nuestra historia nos permite comprender la continuidad de nuestros ideales y el compromiso de los cubanos de no ceder  un ápice en cuanto a los principios de defender la independencia y soberanía del pueblo cubano puesto a prueba a lo largo de la gesta libertadora.

 El 10 de febrero de 1878, aconteció el Pacto de Zanjón, en esa jornada Arsenio Martínez Campos, capitán general de la Isla de Cuba, de conjunto con los comisionados del Ejército Libertador cubano, tras 10 años de guerra, aceptaron deponer las armas sin haber logrado los dos objetivos fundamentales: la independencia de la nación y la abolición de la esclavitud. Con estas insatisfacciones acerca del destino de la Patria, se firmaba así el oprobioso Pacto.

Mientras en Oriente, Maceo y sus tropas continuaban la lucha, hambrientos, sin caballos, pero con el impulso que sólo los ideales ponen en los corazones de los patriotas enardecidos. El Titán de Bronce y sus fuerzas conocieron de la noticia profundamente sorprendidos luego de terminar el combate del Camino de San Ulpiano. Indignado Maceo se preguntaba qué dirían los heridos cómo se podía justificar ante sus muertos, los que había tenido en aquellos combates, si en esos precisos instantes se estaba firmando la paz sin la independencia.

En la Guerra de los Diez años Maceo se destacó, convirtiéndose en el mejor discípulo de Gómez y formando a sus oficiales en la doctrina de la valentía y el respeto. La guerra fue perdiendo fuerza, disciplina, provisiones e ímpetu. Comenzó a aflorar el cansancio de diez años de duro batallar, el regionalismo, las indisciplinas, el irrespeto a los mandos, lo que aprovecha el enemigo para profundizar en el divisionismo.

Recogida en la historia patria y superada por el heroísmo y la actitud heroica y el patriotismo puesto a prueba en las proezas de nuestras guerras de independencia, la histórica Protesta de Baraguá que protagonizó Antonio Maceo días después es reconocida hasta nuestros días como una página memorable de no claudicar en el empeño de ser libres o mártires.

Es un referente obligatorio a la hora de abordar la Guerra de los Diez Años. El Pacto del Zanjón -es decir, el cese de la guerra, la continuidad de la situación colonial en Cuba, el indulto de los antiguos combatientes, ¡la capitulación!-, no fue aceptado por Antonio Maceo y varios grupos de combatientes.

El Capitán General Arsenio Martínez Campos se entrevistó con Maceo en Mangos de Baraguá el 15 de marzo de 1878. El resultado de la entrevista allí sostenida no hizo sino confirmar la irrenunciable decisión de muchos cubanos de rechazar los acuerdos del Zanjón. La frase "¡El 23 se rompen las hostilidades!", dicha por Maceo, selló su entrevista con el jefe español.

Los cubanos no olvidamos. De las lecciones aprendemos en el espiral ascenso a lo largo de estos 55 años de Revolución. Ejemplo siempre vivo de intransigencia revolucionaria y amor patrio que los cubanos honramos con lealtad a no ceder para que siga hondeando gloriosa el símbolo patrio y continuar siendo protagonistas y forjadores de nuestro destino. Fue esta una de las páginas más gloriosas de la historia del General Antonio y de todo el pueblo cubano.
 


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