Educación y Cultura han de andar juntas en la formación de valores
La plena realización del derecho a la educación y a la cultura de los ciudadanos distingue a la Isla, en ella se reconoce a la sociedad como una gran escuela, manifiesta el carácter democrático y popular de la educación cubana, que no sólo se extiende a las diferentes zonas y regiones del país y a todas las capas de la población, sino también en el hecho trascendente de que el pueblo participa en la realización y control de la educación y en la garantía de su desarrollo exitoso.
La acción y apoyo de todas las organizaciones e instituciones sociales y no gubernamentales en la labor educativa, es una condición básica de la estrategia para garantizar los niveles alcanzados y elevar la calidad de la educación como una constante a lo largo del desarrollo. Paralelamente se trabaja en la consolidación de la formación de valores como garantía de preservar lo alcanzado en ese empeño está inmersa toda la sociedad.
Nuestro país es gran consumidor de los programas de la radio y la televisión cubana por ello la programación incluye en las propuestas ya sean de corte meramente informativo o variada la difusión de los mejores valores de la tradición cultural cubana como muestra de los esfuerzos de los organismos e instituciones del país encaminados a ofrecer opciones atractivas a la altura de las necesidades de la familia cubana, haciendo uso de la creatividad y fomentando la recreación sana a través del disfrute de la música y del encuentro con nuestra historia y nuestras mejores tradiciones artísticas.
Hay que continuar perfeccionando la calidad del producto artístico que se presenta pero todos coincidimos en la esencia humanista, lo instructivo- educativo y formador. La defensa de legítimos valores culturales sobre el predominio de la banalidad. Nuestra cultura deja a un lado la propaganda al consumismo y las propuestas de las productoras extranjeras empeñadas en la inequidad, la ostentación y la manipulación de la información a favor del establecimiento del poder por la fuerza.
La cultura crea valores, que se expresan en objetos materiales, en conductas y concepciones que sirven de base a la cohesión de grupos y colectivos sociales en diversos niveles y se apoya en la creatividad humana. Entender la cultura y los valores como creaciones humanas y la educación como proceso de interiorización por el ser humano de la cultura y los valores acumulados a través de la historia, tiene honda significación no solo para los educadores, sino para la sociedad en su conjunto.
Los mensajes van permeados de intención educativa con vivencias, el reflejo del diario batallar del pueblo; los artistas plásticos vinculan su obra al reflejo de esas problemáticas, la creación de murales, de talleres de creación con libre acceso se proyecta en el trabajo comunitario de ahí la multiplicación de ideas como las colmenitas en las diferentes localidades, en ellas los niños y niñas son protagonistas de sus propias historias, trabajan textos de la literatura cubana y universal y en todas se resaltan valores como la solidaridad, el amor al trabajo, a la patria, el respeto por nuestros mártires y héroes, la responsabilidad, la disciplina, el compañerismo. Además se contribuye a la difusión del pensamiento de José Martí y de la tradición ética y humanista del pensamiento político cubano pensados como cimiento para la defensa de la identidad y la soberanía nacional.
La juventud cubana transita junto a la Revolución en los diferentes frentes, en el estudio se le garantiza la preparación en la ciencia, la salud, y en la gran gama de profesiones como hombres y mujeres continuadores del futuro. La Federación Estudiantil Universitaria, la Unión de Jóvenes Comunistas, la Asociación Hermanos Saíz, entre otras agrupan a la vanguardia de los jóvenes, a los escritores y artistas cubanos, a través de diferentes vías se logra llegar a todo el universo juvenil en un mismo propósito el respeto a la diversidad a través de la unidad es extraordinario el alcance a favor de la Revolución Cubana.
Los jóvenes en Cuba ratifican en cada momento el compromiso de garantizar la continuidad y el perfeccionamiento de nuestro socialismo sin manipulación. En los rostros juveniles, en las canciones, en las coreografías, en las manos arriba, en las palmadas y los más disímiles gestos de entusiasmo se aprecia en cada actividad a una juventud que, desde el arte y la cultura, apuesta por la continuidad del proceso revolucionario. Los métodos de guerra cultural que ensayan contra nuestro país fracasarán porque no cuentan con el apoyo popular.