Los niños hacen tres preguntas clásicas:
¿De dónde vienen los niños? ¿Cómo entran? ¿Por dónde salen?
La respuesta usted y yo, la daremos al final. La preparación de los padres para enfrentar las primeras preguntas cuando el niño aún no ha ido a la escuela, es de vital importancia. La atmósfera que debe reinar es de confianza y seguridad, la comunicación debe ser clara.
De la educación integral, de cómo vivir en armonía y construir una familia feliz, se ocupan pocos. Contradictoriamente el cine, la televisión, los videos, está cargados de temas e imágenes sexuales donde prevalece el placer sin asomo de ética y casi siempre acompañado de violencia y terror, con ideas totalmente deformadas acerca del tema.
Es innegable que los niños tienen curiosidad, fantasías y con frecuencia realizan juegos relacionados con el sexo. Estas fantasías pueden ser variadas y favorecen la formación de la personalidad. Todo esto alarma mucho a los adultos. Nada provoca tanto temor a los padres, que percibir estos fenómenos en su hijos. De aquí que sea más fácil: mentir, prohibir, culpabilizar con algo que se les dice ser malo, que hablar francamente y explicar de manera sencilla y respetuosa la realidad.
Ese ocurre porque no sabe cómo abordar el tema, se desconoce qué decir, cuándo y cómo decirlo. La familia y la escuela tienen este papel que se prolonga a través de los diferentes cursos o etapas de la vida.
Entonces: ¿De dónde vienen los niños? ¿Cómo entran? ¿Por dónde salen?
Ni cigüeñas, ni París, la respuesta es tan sencilla como hermosa: De su mamá.