La estrategia hostil norteamericana está ligada a la sociedad cubana y son múltiples los intentos de ahogarnos. La prepotencia imperial actúa de espalda al mundo, ignora los reclamos de la comunidad internacional y de sectores crecientemente mayoritarios de su país que abogan por un cambio en la política de Estados Unidos hacia Cuba.
La Historia de Cuba revela, desde la lucha de los mambises para obtener la independencia del colonialismo español, en el siglo diecinueve, el interés de las diversas administraciones de los Estados Unidos de Norteamérica por intervenir en el archipiélago cubano, primero pensaron en la anexión a su territorio de la isla mayor de las Antillas, luego una enmienda aprobada por el Senado a propuesta del legislador Orville H. Platt, reconocida como Enmienda Platt, la cual le concedía el derecho al vecino norteño de intervenir militarmente en Cuba, también la Base Naval de Guantánamo, que a pesar de los años transcurridos y las múltiples protestas presentadas por el Gobierno Revolucionario ante diversos organismos internacionales, todavía se mantiene en la zona suroriental de la isla.
Así sin esconder sus propósitos, la política de Estados Unidos no cambia hacia Cuba en el obcecado objetivo de privarnos de la libertad conquistada. Esa política resulta un freno para el avance en las distintas ramas: científica, social, cultural y económica, en cuales quiera de ellas; el Imperio lanza sus tentáculos con el objetivo de minimizar nuestro desarrollo, otro ejemplo lo constituye las limitaciones que nos imponen a la búsqueda de la independencia tecnológica en Cuba.
Recientemente en Cuba, Thomas Donohue, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos reconoció que las actitudes hacia el bloqueo “están cambiando” en Estados Unidos, piensa que ya es hora de eliminar las barreras políticas de larga data”, aseguró. “Es hora de un nuevo enfoque”.
Viajó a Cuba acompañado por Steve Van Andel, presidente de la Junta de Directores de la Cámara de Comercio y presidente de la compañía AMWAY; Marcel Smits, vicepresidente ejecutivo y director financiero de la corporación Cargill; y otros ejecutivos y funcionarios de la Cámara de Comercio.
A estas alturas, es extraña la semana en que la prensa no se haga eco de la visita de hombres de negocios estadounidenses –a veces acompañados de políticos-, o de la llegada de un buque cargado de mercancías Made in USA. También se suman empresarios, transportistas y portuarios estadounidenses a favor de la libertad de comercio entre Estados Unidos y Cuba y por un clima de paz y amistad entre ambos pueblos.
Pero, por más que avance este extraño comercio, las compras previstas para el actual año –unos 320 millones de dólares- no llegan aún a la mitad de los 728 millones que cortó de cuajo la Ley Torricelli al anular el comercio cubano con subsidiarias de empresas norteamericanas en 1992. El bloqueo incrementa en un 20 por ciento el gasto de Cuba en importaciones.
La realidad es contradictoria aún en el propio país; más de 40 influyentes personalidades estadounidenses pidieron a su presidente, Barack Obama, una flexibilización de las políticas hacia Cuba. Empresarios norteamericanos expresaron en Cancún, que sin el bloqueo económico y comercial que mantiene Washington contra Cuba, en un primer año podrían visitar la isla más de un millón de turistas estadounidenses. De acuerdo con turoperadores de EE.UU que asistieron a un encuentro entre representantes de la industria del ocio de ambos países, en esa primera etapa el flujo de viajeros podría alcanzar 850 mil, que se hospedarían en hoteles, y otro medio millón que visitaría a Cuba en cruceros.
Por lo sensible que resulta el tema de salud, la familia cubana conoce del daño a los enfermos de cáncer, los sucesivos gobiernos aplican contra Cuba medidas para encarecer la adquisición de medicamentos lo cual representa un acto cruel, pretenden obstaculizar las investigadores, al acceso a los medicamentos junto a limitar la contribución de los especialistas de ambos países que muestran interés en compartir experiencias.
La política de Washington limita la participación cubana en eventos internacionales, y la compra de equipos médicos junto a la violación de los propios derechos de los ciudadanos de su país. Es inhumano el bloqueo pues también afecta al pueblo norteamericano, no permiten el acceso a tratamientos producidos en nuestro país para determinadas tumoraciones que incluso tienen mejores resultados que los del mercado norteamericano. Los niños discapacitados enfrentan como consecuencia del bloqueo, las carencias de sillas de ruedas motorizadas e implementos informáticos especiales entre otros recursos para el completamiento de su aprendizaje y desarrollo. En la actual administración se ha registrado el récord de multas impuestas a instituciones internacionales que han tenido relaciones con Cuba.
Es sensible también la afectación al intercambio cultural de ambos pueblos entre instituciones académicas y religiosas también los daños que causa el bloqueo al desarrollo cultural por ejemplo la industria discográfica.
Estados Unidos continúa de espaldas al mundo. Personalidades norteamericanas representativas de los más disímiles sectores de esa sociedad visitan nuestro país e incluso fuera de Cuba se pronuncian y reclaman que Estados Unidos cambie ya pues evalúan que es obsoleto este proceder pues los 55 años de la Revolución demuestran el empuje de los hombres y mujeres en Cuba decididos como soldados, a permanecer en primera fila, en defensa de los sueños y proyectos.

