El incumplimiento de las normas de sanidad, entre otros, constituyen acciones a erradicar desde la comunidad
Paz desde el barrio. Podemos aludir a cualquiera de sus acepciones y precisamente armonía puede ser una excelente opción para definir como debemos vivir entre vecinos. Sí porque el lugar donde residimos es testigo de nuestros sueños, nos ve crecer como seres humanos; es el barrio la primera familia y por el bienestar de esa familia se impone actuar.
Necesitamos entonces pensar que para la vida en armonía existen normas de convivencia ciudadana de obligada obediencia. El cumplimiento permite el establecimiento de la tranquilidad y el sosiego como punto de partida para el respeto a los otros y a nosotros mismos. Nos acoge como colofón luego de la jornada de trabajo esa que nos hace llevar la vida tan aprisa pero cuidado que la rapidez no nos nuble la vista o nos ciegue.
Nada escapa a la gente del barrio, cada uno de los miembros matiza la composición social. Nada escapa al ojo del vecino y entonces porque permitir que ese nuestro aliado más cercano llegue a tornarse un enemigo o un ser detestable que con su actuar denigra la obra y el sacrificio de otros. La violación de las normas de convivencia, el maltrato al entorno y a la propiedad social, así como las conductas impropias en lugares públicos siempre o casi siempre cuenta con testigos y esos somos nosotros mismos devenidos, no lo dude, en víctimas.
Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) debaten sobre los temas que inciden en la vida del barrio, prima en estos encuentros el objetivo de llamar a la crítica desde el razonamiento, persuadir, aunar voluntades para elevar la responsabilidad individual y colectiva, ganar en protagonismos para enfrentar a tiempo pues desde adentro se resuelven los problemas porque existe mayor conocimiento; dar la espalda a estas situaciones nos convierte en cómplices, la indiferencia alimenta estas actitudes irresponsables..
La batalla es en el barrio, enfrentar los problemas, ese es el llamado de Carlos Rafael Miranda, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Coordinador Nacional de los Comités de Defensa de la Revolución así como la máxima dirección del país. Valorar el papel de los CDR, realza el papel de esa organización de masas en las circunstancias actuales. A la convocatoria cederista, se suma la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) porque todos debemos responder al llamado: "Sin tregua contra las indisciplinas sociales".
Hechos como el maltrato a la telefonía pública, el deterioro de los parques, el incumplimiento de las normas de sanidad, entre otros, constituyen acciones a erradicar desde la comunidad, con el accionar de todos, podemos evitarlas para que prevalezcan las buenas costumbres de los cubanos.
La lucha por el bienestar de nuestro pueblo y la formación integral de las nuevas generaciones es un objetivo primordial. Resultan inaceptables, algunas manifestaciones que intentan abrirse paso en la sociedad, las indisciplinas sociales, las ilegalidades, la corrupción, son hechos que flagelan la paz de los ciudadanos; ante estas actitudes la alternativa es elevar la combatividad y la vigilancia revolucionaria en cada barrio, en la que se involucra a toda la familia para fomentar la educación formal, eliminar actitudes negativas y proteger los bienes de la sociedad.

