La disciplina laboral como punto de partida para la eficiencia productiva

Cada centro de trabajo traza la estrategia en cuanto a la disciplina laboral. Es importante que la administración y el sindicato se ajusten al contrato de trabajo, que en no pocos casos no se le da importancia además los convenios colectivos, el documento donde ambas partes tienen obligaciones que cumplir son facilitadores de la eficiencia productiva.

Los colectivos laborales únicamente con unidad y sentido de pertenencia logran elevar los resultados en el trabajo, la eficiencia productiva es el mayor propulsor para el cumplimiento del encargo social.

Cuando desde posiciones críticas valoramos la realidad que atraviesa el país pensemos primero en como incidimos individual y colectivamente para el desarrollo y el mejoramiento de la calidad de vida. El no aprovechamiento de la jornada laboral, la falta de entusiasmo generaliza la falta de combatividad o la competencia en determinados lugares, ligada a las indisciplinas en el orden laboral que nos convierten en víctimas y victimarios.

La sociedad cubana se empeña en el perfeccionamiento del modelo económico, en los últimos años, mucho se ha insistido en pos de elevar la productividad y calidad de los servicios a nivel de país; lo que sin lugar a dudas nos conduciría a la eficiencia económica y con ello el mejoramiento de las condiciones de vida de cubanas y cubanos. Sin embargo persisten aún manifestaciones negativas que lejos de contribuir al crecimiento económico retardan nuestro desarrollo, nos referimos a la disciplina laboral que en algunos sectores, se ha ido perdiendo.

El Código de Trabajo persigue recuperar la disciplina laboral, fortalecer el papel de la administración en la dirección de las entidades, prever cualquier acto de injustica en las relaciones empleado-empleador y consolidar el rol de los trabajadores en la eficiencia productiva y de los servicios.

Un aspecto fundamental a tener en cuenta, que eleva la disciplina y con ello disminuye la indisciplina, es la labor de los directivos o dirigentes, que hoy contamos con muchos capaces y otros que no merecen tal responsabilidad, ya que no contribuyen a educar, a formar a los trabajadores; todo dirigente tiene que ser ejemplo, ser puntual, disciplinado, ser educado, usar métodos adecuados que permitan profundizar, estudiar y evaluar cada situación, cada problema; los trabajadores son el fiel reflejo de sus superiores, según el nivel de exigencia, así serán.

Cada centro de trabajo tiene adecuaciones a partir del objeto social no obstante existen violaciones que se repiten y tienen que ver con la actualización de las tarjetas de entrada y salida, además se impone el control de los directivos de la permanencia y productividad en el puesto de trabajo. El tema disciplina “va más allá de la puntualidad y el cumplimiento de los horarios”.

El aprovechamiento de la jornada laboral, la atención al hombre y la importancia de producir más alimentos para lograr la tan esperada reducción de los precios de los productos es una constante en los reclamos de los colectivos obreros debemos coincidir que no habrá desarrollo sino no tomamos la máxima de trabajar cada vez más solo el trabajo nos permitirá lograr la sociedad que aspiramos.

 


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