La música nos alegra o nos entristece, nos activa, nos hace bailar, nos emociona... Cantantes y compositores nos provocan, las notas musicales llegan a nuestros oídos y son el soporte de los sentimientos, ellos se estremecieron y nos dejan la obra, sus experiencias, actúan como referente en nuestra memoria. Beethoven la definió: "La arquitectura es una música de piedras; y la música, una arquitectura de sonidos".
Un grande de la música sigue siendo Federico Chopin, nació el 22 de febrero 1810 todo un creador, pulsó el amor, vibró y nos transportó a través de abundantes composiciones. Reconocido dentro de la pianística universal, a su genio se deben 55 mazurcas, 27 estudios, 24 preludios, 19 nocturnos, 13 polonesas y tres sonatas para piano. También es autor de dos conciertos para piano y orquesta, una sonata para violonchelo y piano, y 17 canciones.
Su música, de obligada interpretación para los virtuosos del piano, es romántica y lírica, y se caracteriza además por las dulces y originales melodías, las armonías refinadas, los ritmos delicados y la belleza poética. Compositores como el húngaro Franz Liszt y el francés Claude Debussy fueron su notable influencia.
Chopin en su vida personal, en su correspondencia, en su actitud ante sí mismo y su obra, ha resultado ser uno de los artistas en el que cualidades como amor hacia el prójimo, dignidad y fervor por su tierra natal se concatenan, no obstante poseer también “el sentido del humor varsoviano y esa capacidad característica para ver todas las cosas lo bueno y lo divertido. ¡Y sus relaciones con la gente!
Es el máximo exponente de la música polaca de su tiempo, en la que expresó la concepción estética de un mundo en gestación: el espíritu romántico, unido a lo popular de su tierra que, con su talento, se elevó por encima de las barreras nacionales. Este último rasgo de su música se manifestó sobre todo en sus 85 mazurkas.
Chopin es clásico por la simplicidad, la claridad y la concisión de su discurso musical, pleno de poesía y riqueza emocional que imprime en sus melodías, sumado a una constante búsqueda por perfeccionar la sonoridad. La sublime expresividad y el carácter intimista de su estilo compositivo marcaron su preferencia por las “piezas de carácter” (nocturno, impromtu, balada, scherzo) que se consagraron como verdaderas joyas románticas.
La mayoría de su producción fue destinada al piano, instrumento que en su época estaba provisto de los perfeccionamientos técnicos que lo convirtieron en el instrumento privilegiado del romanticismo. un revolucionario de la música.
En el mundo se le recuerda por la contribución a la cultura universal y en especial la música. Conciertos, exposiciones, muestras de cine, encuentros teóricos y un museo que atesorará parte de la vida y trayectoria del compositor franco-polaco Federico Chopin inauguraron en la ciudad polaca de Varsovia, con motivo del bicentenario de su natalicio en el 2010. La instalación con un costo de más de 27 millones de dólares, agrupa la mayor colección de piezas reunidas sobre el creador, incluido el piano que utilizó para sus últimas composiciones.
El museo el más moderno de Europa, con cuatro plantas, cada una dedicada a diferentes etapas de la vida del gran pianista, está ubicado en un antiguo palacio barroco en el centro de Varsovia, recoge documentos, partituras, fotografías sobre su niñez y adolescencia, su etapa en Francia a partir de 1830, y sus viajes por el mundo.
Reverenciado desde varios puntos del planeta, el reconocimiento no es más que el tributo, al genio polaco una manera de incorporar su música para que continúe entre nosotros sobre todo por el legado innovador de la técnica moderna del piano. El refinamiento estilístico, la perfección técnica y la innovadora elaboración armónica de las composiciones de Chopin contribuyeron a su permanencia a través de la historia y a su influencia en los compositores de las épocas posteriores.