Los cubanos somos patriotas, la legitimidad de ese sentimiento está en las pruebas de fervor revolucionario recogidas en las páginas que marcan la historia de una nación con más de 100 años de lucha. Recientemente celebramos llenos de júbilo, el 24 de febrero, efemérides que marca el vigor y la entereza de hombres revolucionarios que llevaron al reinicio, en 1895, de las luchas por la independencia de la Patria del colonialismo español.
Carlos Manuel de Céspedes fue uno de esos hombres íntegros. Abogado de formación y revolucionario cubano por condición, digamos innata, estuvo entre ellos. Renunció a la vida acomodada, provenía de familias poseedoras de tierras y ganado. La entrega en defensa del destino de la nación puso a prueba la entereza de los principios que lo llevaron a la guerra.
Proclamó el 10 de octubre de 1868, su determinación de independencia o muerte y la libertad de sus esclavos. Céspedes está considerado por los cubanos el Padre de la Patria, también fue Mayor general del Ejército Libertador de Cuba y primer Presidente de la República de Cuba en Armas.
Carlos Manuel de Céspedes expresó, a propósito del primer aniversario del alzamiento de la Demajagua, el 10 de octubre de 1869: Unión, constancia, confianza, y nuestros enemigos, vencidos en el campo de la política pronto lo serán en el campo de la batalla. La impotente España acepta la mediación de los E.U. para tratar de nuestra independencia... Cuba ocupa ya un puesto entre las Naciones del mundo y no dilatará el día en que con toda seguridad y satisfacción podamos exclamar: ¡Viva la República! ¡Viva la Soberanía del Pueblo!
Estas son las lecciones que tenemos los cubanos, son paradigmas de los mejores valores que permitieron el triunfo del Primero de Enero de 1959 y que encierran además la esencia del llamado a no claudicar jamás, a no dejarnos engañar por el proceder del Imperio pues siempre está al acecho y actúa de manera mediadora para luego intervenir en nuestros asuntos e impedir que la luz de la Revolución Cubana siga irradiando en los pueblos que aún no alcanzan su plena soberanía.
La profundización en las escuelas y en el resto de la sociedad y con el objetivo de perfeccionar la educación en valores, resulta instructivo retomar la trascendencia de la vida de Carlos Manuel de Céspedes, para el estudio y profundización de nuestra historia por nuestros niños y jóvenes. Aprender de las lecciones y de la entrega a favor del bien común, es el mejor homenaje, este 27 de febrero a propósito del aniversario 140 de la caída en combate del Padre de la Patria.
Con motivo del nombramiento como Presidente de la República en Armas, el 11 de abril de 1869 en Guáimaro, Céspedes expresó: Fiel a sus ideales, Cuba ha contraído, en el acto de empezar la lucha contra el opresor, el solemne compromiso de consumar su independencia o perecer en la demanda: en el acto de darse un gobierno democrático, el de ser republicana. Este doble compromiso, contraído ante la América independiente, ante el mundo liberal, y lo que es más, ante la propia conciencia, significa la resolución de ser heroicos y ser virtuosos. Cubano: con vuestro heroísmo cuento para consumar la independencia. Con vuestra virtud para consolidar la República. Contad vosotros con mi abnegación.
Inclaudicable hasta los últimos días, Céspedes dio además muestras de sacrificio y consagración a la causa de Cuba, soportó penalidades y carencias y nada ni nadie le hizo desviarlo del camino de la guerra libertaria en múltiples ocasiones abogó por la unidad revolucionaria, condición indispensable para mantener la independencia. Acercarnos a Carlos Manuel de Céspedes en su arte, su ciencia, permite descubrir otras facetas poco conocidas para entenderlo como un revolucionario integral.
Trasmitir los sucesos que marcan ser fieles a nuestros ideales de manera sentida y fieles a la verdad histórica, es parte del compromiso en la labor formadora con las nuevas generaciones, la vida y la integridad de Céspedes, es un ejemplo por el compromiso con el destino y el futuro de Cuba. El Padre de la Patria murió el 27 de febrero de 1874, fue uno de los más singulares protagonistas en las luchas anticoloniales, paradigma del independentismo y precursor del antimperialismo como sentimiento base de la identidad cubana.
Grande fue Céspedes, grande por el sentimiento, por la inteligencia, por la cultura, grande por el heroísmo y por el martirio. Como a un padre debemos venerar a Céspedes desde la inmortalidad de los hombres que no mueren nunca.