Fernando González Llort
Los pueblos han contado siempre con poetas, ellos son privilegiados por el don de la creación artística y literaria, hacen constantemente poesía. Esa persona, ni más ni menos igual a nosotros, es a la vez diferente, compone, crea por la exquisita sensibilidad, alimentada por el contexto social, intelectual y cultural del poeta y los hace eternos entre nosotros.
La historia siempre nos sorprende, el 3 de marzo de 1861, nació Bonifacio Byrne, el poeta que también sufrió exilio, él como otros poetas y como los Cinco, añoró a la bandera, al suelo patrio.
Justo cuando vivimos intensas jornadas recordamos los versos de Mi bandera de Byrne: "Al volver de distante ribera/ con el alma enlutada y sombría/ afanoso busqué mi bandera… la experiencia del regreso, a Fernando lo llenó de gozo, pudo sentir la libertad de veras al llegar a Cuba, vio ondear libre, la enseña nacional, lo describió como inexplicable. También evocamos los versos recitados por Camilo Cienfuegos: "Si desecha en menudos pedazos/ se llega a ver mi bandera algún día/ nuestros muertos, alzando los brazos/ la sabrán defender todavía".
Cuando un poeta canta estamos en sus manos: él es el que sabe despertar en nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo maravilloso que antes no conocíamos o somos incapaces de comunicarlo a pesar de que, en nuestro interior, el corazón lata a prisa y el pensamiento se esfuerce en decirlo. Así casi sin explicación, soy rotunda y afirmo que el mundo sin poesía, sin poetas, no perduraría.
Grandes emociones, desde el pasado viernes, vivimos los cubanos. A la Patria llegó el luchador antiterrorista y Héroe de la República de Cuba, Fernando González Llort, tras cumplir íntegramente la larga e injusta condena a la que fuera sometido en los Estados Unidos. El contacto con los familiares, con el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del PCC y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y otros miembros del Buró Político y del pueblo conmovieron; incluso repetidas una y otra vez las imágenes producían intensas emociones.
Para Fernando y René- también ya en Cuba- y para los tres Héroes que aún permanecen en prisión fue el concierto en la histórica escalinata de la Universidad de La Habana, un verdadero regalo, fue expresión de cubanía. De trascendental fue la presentación de los poetas repentistas Hectico y Aramís. No necesitaron nada más que de la inspiración y la palabra para conmover, la patria vibró a través de los octosílabos y la décima, compañera de nuestras luchas, fue leal. Los poetas se armaron de la cultura como blasón, brotaron los versos y se hermanaron corazones con la fuerza y el fervor de la verdad, el amor, la solidaridad y sobretodo el profundo respeto por nuestros héroes.
Mi bandera el poema de Bonifacio Byrne está en la conciencia de la nación goza de la aceptación popular, porque expresa un latido esencial de mayoría, y a la vez plena de amor hacia la patria a través de su símbolo esencial, la bandera de la estrella solitaria. Por su significación, es un texto antológico de la poesía de Cuba.
Y así con el legado de defender los ideales de no claudicar jamás, nuestros Cinco hermanos pactaron con la Patria un día y decidieron unidos jamás dejarse vencer, lo cual es y será ya para siempre el compromiso junto al pueblo. Los poetas como soldados están en primera fila también y están comprometidos con el presente y el futuro de la sociedad que construimos.