Manuel Sanguily
La historia tiene entre las páginas gloriosas el 26 de marzo 1849, nació en la calle Obrapía, en La Habana, el patriota Manuel Sanguily, defendió los intereses de su país no solo como combatiente heroico; también puso al servicio de la Isla sus dotes de orador, político, parlamentario, periodista, ensayista, historiador y maestro.
Estudió en el colegio El Salvador, fundado por José de la Luz y Caballero, plantel del que fue uno de sus discípulos más aventajados y en el que impartió luego clases de Gramática y Literatura.
Siendo muy joven, participó en medio centenar de combates durante la Guerra de los Diez Años junto a su hermano Julio; en la manigua redentora alcanzó el grado de mayor general. Al iniciarse la Guerra Necesaria, en 1895, salió rumbo a Tampa y de ahí pasó a Nueva York, donde mantuvo sus actividades políticas en los centros de emigrados cubanos, hasta su regreso a la Isla, en octubre de 1898, para asistir como delegado del Segundo Cuerpo de Ejército a la Asamblea de Representantes de Santa Cruz del Sur.
En la vida civil durante la seudorrepública, la popularidad y dotes oratorias de Manuel Sanguily lo llevaron a participar en la Asamblea Constituyente de 1901, y a ejercer diversos cargos políticos: senador, secretario de Relaciones Exteriores y secretario de Gobernación.
Durante la guerra colaboró en La Estrella Solitaria y La Independencia, publicado en Nueva York, en los que usó el seudónimo de Otto. Colaborador y redactor en diversas publicaciones, como El Triunfo, Heraldo de Cuba, La Habana Literaria, El País, El Libre Pensamiento, Revista de Cuba y Revista Cubana. Fundó la revista Hojas Literarias, redactada en unión de Enrique Piñeyro. Fue redactor de Patria y Libertad y de La Discusión. Murió el 23 de enero de 1925, en La Habana.
Como canciller defendió con vigor la soberanía cubana. Se opuso a la dominación militar yanqui, al chantaje de las bases carboneras, a la segunda intervención estadounidense y a la sumisión a Washington, alertó sobre el peligro que representaba para Cuba el vecino prepotente.
También su pluma vigorosa dio fe de su patriotismo en libros y artículos para una veintena de periódicos. Su intensa actividad humanística lo convirtió en uno de los grandes animadores de la cultura cubana. Se destacó como ensayista en títulos de contenido histórico. Su azarosa y larga existencia sirvió además para alertar sobre los peligros del anexionismo y la Enmienda Platt, que encarnaba el deseo estadounidense de hacer de la Isla una neocolonia. Votó a favor de la aprobación de la Enmienda impuesta por Estados Unidos como condición para aceptar la Constitución. Explicaba que resultaría inútil cualquier resistencia, y que era la única manera de poder establecer la República de Cuba.
Las palabras y acciones de Manuel Sanguily fueron medios para defender a Cuba y acusar a los Estados Unidos por sus verdaderas intenciones hacia la Isla. El estudio de su vida y obra nos guía a la hora de argumentar nuestra necesidad de preservar la soberanía nacional.