Los acuerdos derivados del VIII Congreso de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y sus proyecciones tienen como tarea de prioridad el fortalecimiento de las acciones para prevenir, combatir y eliminar la corrupción, las ilegalidades, los delitos y las conductas antisociales.
Si cada individuo se preguntara en qué medida puede contribuir con una actitud dinámica podemos deducir el acercamiento a cada miembro de la vecindad como una vía para el logro de tal propósito.
El diálogo franco, con argumentos, basados en el respeto y sobre todo con el objetivo de convencer para estimular actitudes dignas y favorecer la tranquilidad para todos desde el barrio, desde el propio escenario donde vivimos y crecen nuestros niños y jóvenes, en él se consolida el futuro.
Cuando hablamos de indisciplina social nos referimos a la violación de las normas de convivencia, invadir con nuestras preferencias musicales los hogares colindantes, romper la privacidad, imponer el ruido, es una violación una indisciplina, la ley lo contempla qué falta entonces, hacerla valer; el maltrato al entorno y a la propiedad social, así como las conductas impropias en lugares públicos, pensemos nos atañe, somos responsables todos, no es exclusivo para los cubanos. En todos los países del mundo las sociedades se rigen por leyes y ellas se tienen que cumplir.
La convocatoria que mantienen los CDR "Sin tregua contra las indisciplinas sociales" llama a la reflexión para enfrentar situaciones que acontecen en cada barrio y que afectan la tranquilidad ciudadana.
Hechos como el maltrato a la telefonía pública nos lleva a responder en el momento que se produzca, si compartimos con nuestra familia en un parque porque permitir el incumplimiento de las normas de sanidad aun existiendo los depósitos para colocar la basura, si no se usan y presenciamos el hecho somos parte de esa indisciplina no se deben aceptar las posturas incorrectas al sentarse en los bancos, si violamos las formas correctas de urbanidad, tenemos que recibir el peso de la ley, estas son entre otras, acciones a erradicar desde la comunidad.
Al eliminar cualquier indisciplina o rasgo de deterioro de las buenas costumbres de los cubanos estamos contribuyendo al bienestar colectivo. La lucha por el bienestar de nuestro pueblo y la formación integral de las nuevas generaciones es un objetivo primordial para preservar la paz a la que tenemos derecho y estamos comprometidos todos los ciudadanos.