Pedroso
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Desde que tengo uso de razón escuché decir a mis abuelos que en el acto de orar, se alivian las penas y los santos escuchan la réplica que se les hace. La Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, tiene sus imágenes y adora al santo Dios, padre bendito y eterno que todo lo escucha y concede.
Hoy los artemiseños que aman el béisbol deben orar por un nuevo dios, que aunque no está canonizado y tampoco mira desde el cielo, sí está salvando las penurias de un equipo de pelota, que si le dicen pobrecito, llora. Me refiero al mismísimo San Yadier Pedroso.
Negrito como los de la barca de la Caridad del Cobre, Pedroso está haciendo el milagro de ganar juegos de pelota, solo con su excelente trabajo como lanzador y sin dejar dudas, que es el mejor de Cuba en la actualidad. Ayer sólo permitió cuatro indiscutibles a una novena muy ofensiva como es Ciego de Avila y que el día anterior, es decir, el miércoles, había propinado supernocout a las huestes de Esteban Lombillo.Si el gran Mario Benedetti escribió Un Padre Nuestro Latinoamericano, satirizando la santísima oración, para demostrar las penurias de nuestra América, yo salvaré las distancias y con el respeto del Uruguayo, y el santísimo Señor Jesucristo, escribiré Un Padre Nuestro Artemiseño, haciendo alusión a San Yadier Pedroso por sus obras de buena voluntad y su calidad a toda prueba cada vez que se encarama en el box, algo así como lo que sigue:
“Padre nuestro que estás en la tierra, santificado sea tu pitcher, venga a nosotros tus victorias, hágase Pedroso tu voluntad de ganar, como abridor o relevista, las victorias de cada día dánosla hoy y perdona las lagunas de tu equipo, como nosotros también perdonamos a quienes por errores técnicos, hicieron omisiones innecesarias que hoy pesan en demasía. No nos dejes caer en la tentación de querer ganar y no poder hacerlo por inmadurez, falta de calidad o escasas estrategias positivas y líbranos Señor, de todos las derrotas. Amen.
Este comentario no es una obra sarcástica ni mucho menos, es sencillamente, la manera más elegante que encontré para decir la verdad de un equipo que no nos puede cegar, un equipo que ya no admite que se le diga que es muy joven, que tiene dieciocho novatos y que con su pitcheo profundo puede y tiene para ganar.
Los Cazadores de Artemisa tienen lagunas en la defensa y la ofensiva. La primera con problemas en el campo corto, aunque Lázaro Hernández ha tapado un tanto el hueco, pero no lo suficiente, porque es bateador, pero tiene que limar sus condiciones al guante y en el caso de los bateadores, ya los maderos comienzan a pesar y solo los grandes tienen para imponerse, llámense, Michel Rodríguez, que no está al cien por ciento, Dayán García, que ha levantado mucho en los últimos encuentros, Dayán Lazo, un prometedor pelotero, al que nuestros técnicos vieron algo tarde y está demostrando que debía aparecer en la Serie Nacional desde mucho antes y alguna que otra huella positiva de Lázaro Hernández, Mario Luis Cosme o Roberto Zulueta.
Esperemos a que termine el segundo tercio de temporada, quizás para ese entonces, nuestro Padre Nuestro Artemiseño cambie su texto y no haya solo que dedicar un comentario a San Pedroso, sino también poder hacerlo extensivo a otros seres vivos como Miguel Lahera, Yulieski González, Jónder Martínez o José Angel García, por citar algunos lanzadores estrellas del conjunto.

