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Por estos días se realizan los últimos encuentros de la etapa clasificatoria de la Serie Nacional de Béisbol en la edición cincuenta y uno y a la par, la Liga de Campeones de fútbol. A propósito de estos dos deportes le propongo reflexionar sobre quien manda en el panorama deportivo nacional. Para nadie es un secreto que la calidad de la pelota cubana no es la de los años ochenta, cuando Cuba exhibía su mejor béisbol, con nombres como los de Luis Giraldo Casanova, Omar Linares, Germán Mesa, Antonio Pacheco y otras estrellas. Ahora la realidad es otra. Nuestro béisbol ya no gana internacionalmente y las soluciones no llegan a pesar de los esfuerzos y conversaciones con federativos del Caribe y la propia Federación de Béisbol en Estados Unidos.
Mientras la afición del país solo tiene acceso a los peloteros cubanos en la Serie Nacional, nuestra prensa deportiva promociona y trasmite el mejor fútbol del mundo, con las mejores ligas profesionales. Así los seguidores del balompié, se deleitan con las exquisitas jugadas de Leonel Messi, Cristiano Ronaldo, Andrés Iniesta o el portero Iker Casillas, pero los del béisbol se lamentan, porque no corren la misma ante la pantalla. ¿Por qué no se hace lo mismo con el béisbol?
En los tiempos actuales el profesionalismo en el deporte es total. Ya no existe el amateurismo y solo Cuba defiende esa teoría para orgullo nacional. El béisbol es el único que tiene limitaciones en cuanto a la trasmisión de partidos de ese nivel, ya no tan solo de las llamadas Grandes Ligas, sino que ni siquiera se trasmite la pelota profesional de Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Korea y Japón, para que los amantes a la pelota, conozcan también a jugadores de la talla de Albert Pujols, Alex Rodríguez, Ichiru Suzuki, Edgar Rentaría o Miguel Bautista, por solo citar algunos nombres.
¿Béisbol o Fútbol?, esa es la interrogante para saber cuál es realmente el deporte de preferencia en Cuba en estos tiempos. Se conoce más en la afición joven del país, los liderazgos de las Ligas Profesionales de Fútbol, que los de la Serie Nacional de Béisbol. Prefieren ver un clásico Real Madrid ante Barcelona, que un Industriales versus Santiago de Cuba.
¿Responsables? Somos todos. Desde la prensa y sus directivos en el Instituto Cubano de Radio y Televisión, encargados de trasmitir al público el buen fútbol, pero también la buena pelota, hasta los federativos de la Comisión Nacional de Béisbol, aún no muestran flexibilidad en el tema de hacer llegar al pueblo una buena oferta beisbolera, tal y como merecen los amantes de nuestro pasatiempo nacional, cultura y raíz de todos los cubanos.
Primero está nuestro producto, el deporte revolucionario, la pelota de pueblo o el fútbol que se juega en el país. Tanto la Serie Nacional de Béisbol como el Campeonato Cubano de Fútbol, piden a gritos un cambio radical en su estructura, la inmovilidad va en detrimento de los intereses del espectador, que por supuesto, prefiere ver un Barcelona con el Inter de Milán, antes que ingerir un Santiago de Cuba versus Ciego de Avila en el balompié criollo.
Considero que mientras no seamos capaces de hacerle ver al pueblo que el béisbol es tan profesional como el fútbol, no vamos a lograr el dominio internacional acerca de las bolas y los strikes en cualquiera de las ligas. Es verdad que el fútbol es un espectáculo mundial y arrastra muchos seguidores, incluso en naciones donde el béisbol es el deporte nacional, pero en Cuba la pelota es pasión.
La cultura beisbolera de un pueblo no se borra de la noche a la mañana; son significativas las continuas trasmisiones de fútbol profesional de las Ligas de España, Italia, Brasil o Argentina, de las cuales también disfruto sin embargo no se transmiten los enfrentamientos del beisbol a esos niveles y forma parte de la identidad nacional la práctica del béisbol.
La gente está necesitada de ver pelota profesional y así estar actualizados del nivel de esos peloteros en comparación con los nuestros. Si obramos de esa manera, los aficionados al deporte podrán estar preparados para cuando llegue el Tercer Clásico Mundial, donde Cuba juega de tú por tú, con sus Yulieski, Cepeda, Despaigne, Pestano y Olivera, ante los mejores peloteros rentados del mundo.
Cuando seamos capaces de mantener en la población el mismo nivel de audiencia en un partido de fútbol o de béisbol del más alto nivel, pondremos fin a la polémica relacionada con este fenómeno que por estos días nos invade. ¿Béisbol o fútbol?, ¿Quién manda?