Tomado Granma Digital
Sacrificio en la encrucijada, desde este domingo en el Gran Teatro de La Habana
Alexis Leyva Machado
Alexis Leyva Machado (Kcho) se define como un trabajador incansable, pero en todo caso, lo que suceda con su obra en lo adelante estará sustentado en lo que presentará a partir de mañana en los salones de la planta superior del Gran Teatro de La Habana.
"Esta exposición marca mi futuro; pienso que nada será igual", declaró Kcho a Granma acerca de la inauguración este domingo 12 de Sacrificio en la encrucijada, que reconstruye su trayectoria desde que en los años noventa irrumpió en la Bienal de La Habana hasta sus más recientes y celebradas realizaciones.
"Quise mostrar paso a paso los hitos fundamentales de lo que he hecho hasta hoy; incluso el público tendrá la oportunidad de ver un testimonio muy íntimo, el que está reflejado en los cuadernos de apuntes que me acompañan desde 1989 y en los que plasmo mis ideas previas al proceso de creación", explicó el artista.Acerca de la necesidad de emprender un proyecto de tal envergadura, Kcho confesó: "Nunca he trabajado para mí, sino para comunicarme con mi gente. Me interesa saber qué opinan de mi obra mis compatriotas o qué sensación les provoca. Pero, de una parte, por las características de mis instalaciones o acciones artísticas que han tenido lugar aquí, y de otra, por mi presencia en los circuitos internacionales, muchísimas personas tienen de mí solo referencias incompletas que me hacen pensar que Kcho es un eco de cosas que se dicen y no una realidad. No soy ni mejor ni peor, solo aspiro a que se aprecie de conjunto lo que he hecho hasta ahora".
Nacido en Nueva Gerona, localidad cabecera de la Isla de la Juventud, Kcho cumplirá precisamente este domingo 42 años de edad. Al tiempo que ha desarrollado una poética instalativa y escultórica reconocida y valorada a escala internacional, ha destacado por su vocación social y participativa en la trama sociocultural cubana, acentuada sobre todo a partir de la fundación de la brigada Marta Machado —su madre, una ceramista de mérito y activa promotora cultural pinera, prematuramente fallecida—, que laboró material y espiritualmente en la restauración de los efectos de los huracanes que azotaron a Cuba en el 2008 y del terremoto que asoló a Haití el año pasado.
"Solo me considero un hijo de mi tiempo y de la Revolución", afirmó el artista al resumir su actitud ante la creación y la vida. Una vida que en términos artísticos depara sorpresas, como las que espera develar durante la próxima primavera en la Bienal de La Habana.

