José de la Luz y Caballero, imprescindible en la tradición pedagógica y la formación de la nacionalidad

José de la Luz y CaballeroJosé de la Luz y Caballero José de la Luz y Caballero, filósofo, educador, moralista, político y ensayista, es ejemplo para las actuales y futuras generaciones en el ejercicio del magisterio renovador y científico. De él escribió Manuel Sanguily: …en un largo período de nuestra Historia, fue su grande espíritu, cifra y compendio del espíritu cubano.

José de la Luz y Caballero sentenció con paradigmática sabiduría:”Instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo". Maestro incomparable y sabio, de instrucción enciclopédica, su legado permanece en lo mejor de la tradición pedagógica de la nación.

 Considerado el pedagogo cubano más notable del siglo XIX, contribuyó considerablemente a la fundación de la nacionalidad cubana. En el sentir de sus coetáneos era el más sabio, el más virtuoso y el más bueno entre los cubanos. Un hombre sencillo del pueblo.

El 11 de julio de 1800, la capital cubana vio nacer al ilustre José de la Luz y Caballero, figura de mayor relieve durante la etapa anterior a la primera guerra de independencia de Cuba, iniciada en 1868.

Veinte años tenía cuando se graduó de Bachiller en Derecho en la universidad habanera. Ferviente seguidor del maestro Félix Varela, sobresalió por la fidelidad a la metodología y doctrinas inculcadas por éste; por la lucha incansable contra la trata de esclavos y las reformas que introdujo en la enseñanza sobre la base del método explicativo de instrucción. Luego hizo un periplo por Europa, para retornar tres años más tarde y comenzar una etapa fecunda de su existencia.

Las doctrinas filosóficas de la Luz y Caballero afloran en diversos trabajos periodísticos, cursos impartidos y en los llamados “aforismos” -pensamientos religiosos, patrióticos, científicos y humanos - motivo de reflexión por la autenticidad del mensaje.

Su figura resume la consolidación de la ilustración cubana; en él sobresale su conocimiento, se vincula ideología y política, bajo la dirección de un vasto juicio filosófico.

El 22 de junio de 1862 dejó de existir uno de los más importantes intelectuales cubanos de la primera mitad del siglo XIX. Ferviente seguidor del maestro Félix Varela, sobresalió por la fidelidad a la metodología y doctrinas inculcadas por éste; por la lucha incansable contra la trata de esclavos y las reformas que introdujo en la enseñanza sobre la base del método explicativo de instrucción.

Luz y Caballero trasciende hasta nuestros días como un incansable luchador contra el despotismo colonial, el que enfrentó de manera académica y serena, pero intrépida. Devino promotor de la conservación de los mejores valores morales, por lo que trabajó tenazmente para lograr una patria pródiga en virtudes.  Fue, sin dudas, un líder cívico buscó, más que gobierno propio, conciencia propia.

Pedagogo por excelencia, resaltó la importancia del conocimiento y la comunicación como únicas herramientas para la búsqueda de la verdad científica con un alto sentimiento de patriotismo. La persuasión constituyó uno de los elementos significativos que utilizó para despertar el espíritu emancipador en la juventud, esencia de su extraordinaria labor.

Enrique José Varona lo identifica con el “pensador de ideas más profundas y originales con que se honra el nuevo mundo”.

José de la Luz y Caballero, permanece en el más alto de los peldaños de la intelectualidad cubana. Sus ideas perduran como ejemplo para los nuevos educadores, su prolífera obra se inserta en la historia de la nación como un referente obligado para las presentes y futuras generaciones.


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