Niurka es una amiga de mi mamá presume mucho con la limpieza de la casa. Según ella, nunca puede acostarse a dormir si sabe que ese día no pasó aunque sea la colcha por el pasillo. Y así, cada vez que llegamos a su casita, que realmente parece la de una muñeca, nos demuestra lo limpio que está el multimuebles y el brillo de los calderos.
Pero ayer en la tarde, Niurka nos dejó muy asombradas a mi madre y a mí, cuando frente a nosotras vació el saco de basura en la esquina. Pomos, latas, cascarones de huevo y hasta los pedazos de papel sanitario (usados por supuesto), dejó al aire libre en la misma acera, un poco más allá de su casa.
Mi progenitora le llamó la atención y de qué manera, porque con la higiene ambiental no entiende ni con amigas. Y peor se puso cuando Niurka le respondió que ella solo se encargaba de mantener su perímetro impecable. Entonces mi madre y yo al mismo tiempo nos dijimos… ¿Dime de qué presumes y te diré de qué careces?
Ahora yo me pregunto ¿La higiene ambiental y comunal no es tarea de todos? La situación higiénico epidemiológica en el territorio no está muy bien que digamos. No es secreto, que penosamente en la Villa del Humor los basureros conforman gran parte del espacio urbano y con ellos enfermedades y vectores oportunistas proliferan en cantidades.
Estará de acuerdo conmigo en que mucha responsabilidad tenemos todos, porque aunque es verdad que a veces la recogida de los desechos tiene sus desavenencias, no es menos cierto que la población influye cuando deposita la basura en las aceras, las esquinas, en los parques, e incluso en las orillas del río.
¿Acaso no estamos hablando de espacios públicos? ¿Espacios que rodean nuestro entorno cotidiano? ¿Espacios por donde a diario, transitan usted, su mamá y su hijo para la escuela?
No basta con tener la casa impecable, las ropas olorosas y la moto eléctrica con las llantas aniqueladas. También debemos cuidar las áreas comunes que tenemos. No entiendo como Niurka, la amiga de mi mamá se las da de tan limpia y es capaza de acabar con la higiene en su propia cuadra.
Y me hubiese encantado que le viera la cara, cuando mi madre y yo le llamamos la atención por su actitud. Se hizo la desentendida, pero dice José el presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR), que un rato más tarde cuando comenzó a oscurecer, vio a Niurka y a su hijo recogiendo su propia basura, la misma que había botado en la tarde. Parece que de algo sirvió el haloncito de oreja que le dimos.

