Congreso Internacional de Lectura 2013 Ante los múltiples desafíos del siglo XXI es necesario responder al reclamo de formar más lectores por qué todavía no se lee lo suficiente y sobre todo, el acto de leer no se asume con placer, con deleite y ese es el objetivo, cómo lograr una lectura de verdad. Aprender a leer y leer para aprender constituye una unidad dialéctica y requiere de mucha atención por parte de la escuela, la familia y la comunidad.
Desde el surgimiento de la letra impresa, lea lectura es una vía para el acceso al conocimiento. Por supuesto, el actual desarrollo de la tecnología de la información no es un obstáculo, por el contrario, desarrollo al fin, nos impone prepararnos para leer los libros en ese soporte. Exige de nosotros la familiarización con nuevos recursos que guían al lector y lo atraen.
El Congreso Internacional de Lectura en La Habana, abordará hasta el 26 de octubre, la problemática que en sus múltiples aristas responde a la necesidad de formar al lector con la óptica futura; así se da a conocer con la premisa Para leer el siglo XXI. Desde la arrancada en 1999 estos congresos se celebran para reflexionar sobre el universo de la palabra, la lectura y la construcción de imaginarios, de ahí el reclamo de incrementar el número de lectores. Debaten acerca de la lectura como acto reflexivo y emocional en tanto comunicación abarcadora de las multifacéticas relaciones del ser humano con el Universo.
El evento regresa con el noble empeño de promover la lectura, transita en este camino y esgrime como preceptos la incitación a través del enamoramiento, la seducción, el despertar el deseo por el conocimiento de los infinitos temas de la vida por supuesto, dirige la mirada hacia los niños y jóvenes pero no excluye a nadie. Si aceptamos entonces la necesidad y la conveniencia de la lectura —en su sentido más amplio y en el más reducido- es necesario asumir que lo más importante resulta que el libro llegue a las manos del niño, del joven, del adulto como vía para acercarse al conocimiento de las cosas de la realidad del entorno en que vive, sufre, ama y crece espiritualmente.
El goce, el placer del disfrute se alcanza por supuesto cuando en el acto de leer, compartimos las emociones, los sentimientos a través de la lectura, esta nos permite viajar por los caminos del tiempo y el espacio, conocer y estudiar las diferentes sociedades y sus culturas. La lectura, es una alternativa saludable en sí misma, porque leer educa, informa y entretiene.
José Martí en una de las cartas a María Mantilla le expresó: “Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia, en la vida del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y música del árbol, y su fuerza y amores, en lo alto del cielo, con sus familias de estrellas […]”. Magistral en cada una de las reflexiones, el Maestro revela que el libro es fuente de sabiduría y únicamente se llega a ella a través del acto de leer.
El gusto por la lectura se contagia. No es tiempo para hallar culpables, es tiempo para el compromiso; no dejemos escapar ni una sola de las oportunidades. Desde el hogar, el aula y cualesquiera de las actividades de la vida social resulta un espacio ideal para la comunicación.
Debemos explotar las potencialidades, el rescate de la lectura a viva voz, sobre todo de la buena poesía, lo que contribuye al desarrollo de la imaginación y de la sensibilidad, con ella llegan los vocablos y las palabras van penetrando en las mentes y en los corazones, razón por demás para promover el correcto uso de la lengua materna, el enriquecimiento del vocabulario.
En el empeño de multiplicar a los lectores es necesario lograr que todo el que lea, comprenda lo que lee, opine sobre lo que lee y le halle “utilidad” a lo que lee; ese debe ser el objetivo para que haya un buen lector. Por eso hay que darle tiempo a nuestros hijos, a los alumnos, a todo el que lee para que se enfrente al texto, es un grave error no dar tiempo a que se llegue a las conclusiones individuales, no se puede pensar por otro, cuando hacemos eso, cometemos un suicidio.
El texto no está hecho solo para ser leído con los ojos, sino para sentirlo. El lector debe aprender a oír la poesía. Será conveniente, al menos las primeras veces, leer los poemas en voz alta, hasta aprender a escucharlos mentalmente. La enseñanza de la lectura debe estar indisolublemente unida a los disímiles mecanismos para propiciar que se sienta necesidad, deseo de leer y gusto al hacerlo.
Debemos coincidir en que leer implica razonar, crear, soñar y convertirnos en seres cada vez más tolerantes y respetuosos de las diferencias de los demás.
La importancia de formar y lograr en la sociedad actual un mayor número de lectores consiste en la urgencia de aprender a comprender los procesos y transformaciones sociales que se suceden en las distintas naciones que confluyen en el siglo XXI.
La sociedad actual reclama más lectores. Por supuesto, en ello está incluso el riesgo de preservar el futuro de la Humanidad. La lectura como un acto vital, nos permite asumir nuestros puntos de vista desde una actitud mucho más objetiva, alejándonos de prejuicios e ideas contradictorias a la realidad. La opción es ¡Lea, Lea… y siga leyendo!

