No nos entendemos

bloqueo cuba-no-helms-burton La imposición de medidas represivas contra Cuba, por parte de los Estados Unidos y el uso de sanciones económicas con fines políticos viola los derechos humanos y las normas de comportamiento internacional, ya que estas medidas llevan muchas veces a la negación de los derechos humanos básicos y, según documentos oficiales la inanición nunca ha sido una práctica aceptada por las relaciones internacionales.

Estoy hablando de un bloqueo que ignora la soberanía de un país, que olvida los derechos humanos de su población y obvia los derechos de los terceros países que comercian, todo lo cual constituye una amenaza para la paz y la seguridad nacional e incluso mundial. Las nuevas medidas contra Cuba y los cubanos son muestra del odio del gobierno de Estados Unidos y de la enorme desvergüenza que domina la política imperial. ¿Acaso estarán apostando con su estrategia, dividirnos, enfrentarnos, reblandecernos, o sepultar nuestros sueños y esperanzas? ¡No creo que lo logre señor imperialista, simplemnte porque no nos entendemos!.

El clima de hostilidad en las relaciones bilaterales ha estado fuertemente marcado por el incremento de la retórica agresiva del gobierno estadounidense contra Cuba. Como parte de esta escalada, intentó introducir enmiendas al proyecto de resolución contra el bloqueo presentado por Cuba en la Asamblea General de las Naciones Unidas. El objetivo de su maniobra era modificar la naturaleza del texto y fabricar pretextos para la continuidad y el reforzamiento de su política genocida, recurriendo a falsas alegaciones en materia de derechos humanos.

Ejemplos sobran, y se me hace necesario referirme en este comentario a la Ley Helms-Burton, esa que constituye un instrumento jurídico de coerción política que dispone acciones de presión económica lesivas a la soberanía de Cuba y de terceros países, con el propósito de asfixiar la economía e incrementar las carencias de la población. Esa que busca perpetuar el clima de hostilidad entre Cuba y los Estados Unidos y negarle a la nación cubana el derecho a la autodeterminación.

Esa en la que sus regulaciones son contrarias al Derecho Internacional, a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y a las reglas establecidas por la Organización Mundial del Comercio. Esa que ha originado el rechazo de numerosos actores de la comunidad internacional y de representantes de organismos internacionales.

Por lo que considero que en la actual coyuntura, con más razón que nunca debemos imponer el reclamo al gobierno de Estados Unidos, para que ponga fin, sin condicionamiento alguno, a su política de bloqueo contra esta isla, que se abraza a su Revolución con la fuerza, de los millones de corazones que definitivamente con él, el enemigo brutal, no nos entendemos.