Para no perder la vida en un minuto...

transito-cuba El 31 de mayo de 2018 fue titular en los medios de prensa cubanos la presentación de una versión para niños del Código de Seguridad Vial. Sin embargo, de manera general, ¿hasta qué punto se conoce? ¿Lo tienen en cuenta choferes y peatones para una mayor confianza en la vía pública?

Sobre este tema reflexionamos hoy, dada la importancia de preservar la salud y evitar accidentes, en lo cual tienen responsabilidad tanto quienes caminan por calles, aceras y plazas públicas, como quienes están tras el volante.

Quisiera pensar que aún cuando el desconocimiento de la Ley no exonera a nadie de su cumplimiento, es mucho más importante, apelar a la conciencia, a la disciplina y la cautela al manejar y transitar, así como el respeto a los peatones, a los ciclistas, para conducir sin riesgo para la vida.

La Comisión Nacional de Seguridad Vial y el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF) se encargaron de promover esta versión para niños del Código de Seguridad Vial, básicamente la Ley 109 ilustrada, una versión amigable que hace amena la lectura para quien quiera familiarizarse desde edades tempranas con los términos de tránsito.

El texto no es un recurso para que los niños y adolescentes aprendan a manejar, sino para que sean capaces de alertar a sus propios familiares de los riesgos a los que se exponen al realizar actitudes negligentes en las calles.

Tengamos en cuenta que no hay mayor sinceridad que la que proviene de un niño, que a ellos también hay que saber escucharlos, entenderlos y respetar sus criterios, pues mucho pueden enseñarnos y aportar al comportamiento de los adultos, que a veces olvidamos hacer lo que se debe hacer.

Según cifras oficiales, cada cuatro minutos muere un niño en el mudo por causas asociadas a los accidentes del tránsito. Entre tanto, otros cientos sufren traumatismos, siendo una causa sustancial de discapacidad. En el caso de Cuba, estos son la primera causa de mortalidad entre niños y adolescentes entre 10 y 19 años de edad.

Por eso, ante la afluencia de motos eléctricas en el país, manejadas por adolescentes sin casco protector, sin licencia de conducir, y a velocidades extremas, es preciso tener en cuenta que las leyes existen y no son para engavetarlas o evadirlas. Desempolvarlas de vez en cuando, y no solo al momento de hacer un examen teórico, podría ser algo a considerar.

Ignorarla, en términos de tránsito, podría ser fatal. Todos debemos conocer cómo comportarnos en la vía pública, tómese el tiempo necesario, porque vale más perder un minuto de la vida, que la vida en un minuto.


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