Resistencia cultural

Dia-de-la-cultura-Cubana- Cuando en estos días en muchos lugares del mundo sueñan con países más cultos y más libres, en este pedazo de tierra en el mar Caribe celebramos la Jornada de la Cultura Cubana, con el recuerdo de la entonación por vez primera del Himno de Bayamo, nacido en el fragor del combate, el 20 de octubre de 1868.

Y vamos también más allá del concepto de cultura, ese que incluye la creación artístico-literaria. Ese que abarca, el extenso territorio de la espiritualidad cubana, con las tradiciones, costumbres, valores y una memoria transmitida por las vías formales de la comunicación oral y que hoy, constituye nutriente esencial de los sueños y de las expectativas de vida.

Recuerdo las clases de historia y mi maestra recreando como si fuera en un cuento de hadas, los inicios de la cultura cubana en el siglo diecinueve, esa cultura de resistencia, que combatió las influencias extranjeras que nunca pudieron alejarnos de nuestro origen.

Con el siglo diecinueve aparecieron personalidades relevantes y con sus obras se cristalizó una dimensión más profunda de nuestra identidad, a través de un diálogo creativo entre lo local y lo universal. Por lo que considero que en medio de la batalla que caracteriza la contemporaneidad, ahondar en el estudio de la cultura cubana, desentrañar sus complejidades, se hace necesario para encontrar y entender las claves de esa cultura de resistencia, de la que hablo.

Porque no importó la llegada extranjera, supimos mezclarnos en un ajiaco y no discriminamos nuevos ingredientes como los de la cultura europea y la africana, pero si supimos tomar lo mejor y reforzar nuestra propia identidad.

Y se pone de manifiesto como dijo una colega de la prensa, en la persistencia de los orígenes de esa cultura cubana, fundada en el areíto indígena, en el “bonito y sabroso” del Beny, en los lienzos de Carlos Enríquez y Wifredo Lam, en las piruetas de Alicia Alonso y en los poemas de Nicolás Guillén y Carilda Oliver.

Los cubanos somos responsables de nuestro curso histórico una lumbrera para los pueblos que luchan por su autodeterminación, porque nunca pudieron ni podrán bloquear nuestro ingenio, nuestra autenticidad, lo que somos. Jamás podrán arrebatarnos nuestra sonrisa, la que en gran medida se debe a nuestra infinita cultura.

Cultura que ha sido, expresión de crecimiento espiritual y resistencia frente a afanes hegemónicos y de recolonización. Y creo que la cultura es responsabilidad compartida, es libertad y el motor de desarrollo de la sociedad, porque tenemos el sueño irrenunciable de un pueblo cada vez más culto y sensible. A la cultura debemos defenderla porque nos fortalece y hace mejores, porque nos aferra a las raíces, y a la historia