Es domingo en la noche, salgo un poco tarde de la emisora después del cierre de las transmisiones. La calle real bastante oscura, y a pesar de que es fin de semana, no hay muchas personas transitando.
Camino una cuadra, dos y ya estoy en el parque central. Entonces me convierto en espectadora y a la vez protagonista de una función que nunca hubiese querido presenciar.
Un grupo de jóvenes, y algunos muy pasados de esta etapa, están sentados justo al lado del busto de José Martí. La base sirve como respaldo, la figura del Apóstol está rodeada del humo de más de cinco cigarros, ¿el aroma? alcohol, tanto que marea y da náuseas al caminante que pasa.
No faltaba la bocina con el Coquito y el Negrito, no sé bien, pero era algo así. Ahí estaba yo, agotada después del trabajo, molesta ante esa escena y muy asustada cuando como en una avalancha todos empezaron a caminar hacia mis cargados de un sinfín de groserías. Logré pasar, fluir, casi correr y no crea usted que salí muy ilesa, uno de ellos logró halar mi vestido en una ocasión y por suerte, nada más. Me pregunto entonces: ¿solamente a mí me sucedió algo así? ¿Por qué permitir que acontezcan irregularidades en el Ariguanabo? ¿Por qué en la actualidad tenemos que ser víctimas de hechos como este cuando desde hace mucho tiempo en el mundo se viene socializando la importancia de la disciplina para la convivencia en armonía de los hombres?
Indisciplina social es la ausencia por completo de un comportamiento considerado como normal y esperado dentro del contexto en el cual se produce. ¿Cómo creer que está bien emborracharse en plena calle, molestar al que va pasando y como una falta de respeto intolerable involucrar el busto de nuestro héroe nacional José Martí?
Pero igual vemos grandes colas para adquirir determinado elemento con personas agrediéndose y gritando, o la cola muy desorganizada en el medio de la acera, incluso en gran parte de la calle. Ejemplos no faltan o no los ve usted así en establecimientos muy céntricos como en el marcado industrial "El zorro viejo".
La indisciplina social es contraria al desarrollo, el progreso y la consecución de una vida mejor. Por lo que considero que actitudes pasivas, tolerantes y de inacción ante estas manifestaciones pueden acarrear graves consecuencias.
Recuerdo unas palabras de algún libro que llegó a mí: "Mientras que las aves y las bestias no educadas saben cómo llevar vidas ordenadas, ¡qué pena que el hombre, dotado de inteligencia, no lleve una vida disciplinada! ¡Encarnaciones de Amor! La disciplina es vital para cada ser viviente. Para el hombre lo es aún más, como lo es la columna vertebral."
Entonces amigo lector. Sea disciplinado, si el cesto de basura está en la esquina, ¿por qué bota el papel o el pedazo de pizza en la calle? ¿Por qué esa música tan alta en un bicitaxi? ¿Por qué escribir el nombre en la pared externa de la tienda? ¿Acaso la disciplina social está de moda? Pido permiso a Taladrid, para cerrar mi comentario de hoy con su tan reconocida frase: “Saque usted sus propias conclusiones”.

