Muy impresionada quedé hace días atrás cuando José Ángel Ortega, Jefe de Inspección Provincial de la Agricultura nos dio "botella" a mí y a mi compañera Janet desde el entronque de Cuatro Caminos hacia Artemisa.
Sonriente y amable nos ofreció la buenos días y nos halagó, resaltó además nuestra agilidad para montar en el auto de la empresa. Ustedes no se imaginan la falta que hace que los pasajeros se monten rápido, nos contaba José Ángel, estoy concientizado con el apoyo que debemos dar a la transportación, pero muy pocos analizan que las paradas reiteradas e innecesarias en ocasiones retrasan nuestra llegada puntual porque nosotros debemos cumplir con un horario también.
No todos las personas están listas para abordar y pagarle el peso al inspector algunos se demoran en ese deber cívico y hasta requieren de vuelto. Las anécdotas en ese tramo fueron muchas: pasajeros que viajan menos de dos cuadras, longitud totalmente caminable, de otros que consideran que porque el Presidente de la República lo dispuso ya tienen derecho a ser mal educados e incluso hasta de cambiarle la ruta.
En cambio nosotras, viajeras de esa trayectoria cada miércoles, le comentábamos de haber sido testigos de ese tipo de pasajeros. No faltó por supuesto la crítica del trabajo de algunos inspectores que no organizan el proceso para hacerle más fácil la parada a los choferes, como resaltamos también la excelente labor de otros como el de Carmen, en Cuatro Caminos, así como el de Ángel en Punta de Rosa y Mario en la carretera de Vereda, ambos de San Antonio de los Baños.
El debate fue bueno y logramos ver la cara de una moneda que muy pocos ven y consideran. Es verdad lo que nos plantaba el Jefe de Inspección de la Agricultura, los ciudadanos debemos tener más conciencia, comprender que muchos de estos autos estatales son máquinas sobrexplotadas, con pocos recursos y que generalizar una conducta no es sabio José Ángel ha montado a muchos indolentes como él mismo calificó; sin embargo cuando nos recogió lo primero que ofreció fue su sonrisa. Cuando le pedí su nombre y que me permitiera fotografiarlo para hacer este trabajo periodístico hasta colaboró con la sugerencía del título: "La indolencia de los pasajeros".