Bajémosle el volumen a la indisciplina

bicitaxi-dazra-novak-habana-por-dentro  ¿Me lleva hasta el As de Oro? ¿Sí? Pero… por favor, ¿Es tan amable y apaga la música?

Las palabras las escuché de una pasajera, mientras abordaba el bicitaxi en una de estas calurosas mañanas en las que resulta cotidiano solicitar los servicios de este medio de transporte, sin embargo… la interrogante llamó poderosamente mi atención ,pues no estuvo dirigida al costo o tarifa del traslado, la prioridad de la persona era viajar en silencio.

Una rápida mirada al bicitaxi … y comprendí: en la parte posterior y casi debajo del asiento de los pasajeros, dos bocinas amplificaban y contaminaban el entorno con un melodía muy popular desde hace varias semanas, refiero contaminaba porque todo sonido provocado por la actividad humana ,ya sea tráfico ,labores industriales, locales de ocio o música que sobrepase los límites permisibles para el oído humano, se convierte en un sonido molesto que produce efectos fisiológicos y psicológicos nocivos para una o un grupo de personas, es considerado como contaminación acústica.

Lamentablemente estos híbridos, entiéndase (cruce o mezcla) de bicitaxi y discoteca,circulan a diario por las calles del Ariguanabo sin ser penalizados, pues aunque la Ley 109,del Código de Seguridad Vial establece enla Sección Tercera,artículo 112 las disposiciones para la circulación de los ciclos por la vía,no es explícita en este sentido. ¿Acaso queda a elección del conductor maniobrar el ciclo con o sin música incluida? ¿No puede considerarse esto como una infracción del inciso 9: no circular llevando objetos que impidan o dificulten la visibilidad o maniobrabilidad?

No solo los bicitaxis inciden en la contaminación acústica, el desarrollo tecnológico ha permitido la compilación de la música en dispositivos portátiles provistos de bocinas, a los que el marketing ha dado forma de latas de refresco, turbinas de avión, dados y ni hablar de los que, a modo de jabas o mochilas, vibran en los hombros de sus dueños, divulgando los gustos o disgustos personales sin preocuparse de los otros, esos con los que comparten espacios.

El cuidado y protección del medio ambiente, del cual forman parte las relaciones interpersonales y la meta de alcanzar un desarrollo económico - social sostenible para hacer más racional la vida humana, asegurando la supervivencia, el bienestar y la seguridad de las generaciones actuales y futuras, se postulan en el artículo 27 de la actual Constitución de la República de Cuba, de igual manera   establece que corresponde a los órganos competentes aplicar esta política.

Se imponen las siguientes interrogantes: ¿Qué medidas se aplican a las personas contaminantes del medio ambiente sonoro? ¿A quién acudir cuando un vecino inconsciente insiste en imponernos sus gustos musicales y sobrepasa esos límites que el oído humano es capaz de asimilar? ¿Cómo los órganos competentes harán cumplir una política que va más allá del vertimiento de recursos sólidos y del tan necesario ahorro?

Mientras nos llegan las respuestas, bajémosle el volumen a las indisciplinas sociales y subámoseloa la cordialidad, la tolerancia y el respeto al derecho ajeno.


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