¡Viva la Revolución!, ¡Viva el comunismo! –gritaba Armando González Ordaz, cuando era conducido al centro de curación aquel 9 de octubre de 1935. Pocas horas después y con solo 23 años, fallecía el incorruptible y valeroso ariguanabense, un comunista de cuerpo entero.
Fruto del matrimonio de Octavio González, que ejercía el oficio de albañil y la despalilladora Carden Ordaz, nació el 8 de mayo de 1912 en San Antonio de los Baños, Armando González Ordaz, apodado y conocido como Bullita. De procedencia muy humilde, vivió desde muy temprano el fenómeno de la lucha de clases y tomó partido junto a los suyos: los trabajadores.
Durante la tiranía de Gerardo Machado, se destacó por su lucha contra los sicarios del régimen. Pronto se convirtió en un representante de los principios comunistas, en los sindicatos del Ariguanabo. Resultó significativa la amistad con el cura Arrechea, párroco de la Iglesia. Esta amistad le cuesta al sacerdote que los soldados le registraran el templo, con el riesgo de que encontraran armas y un mimeógrafo, donde el Partido imprimía toda la propaganda local y que Armando tenía ocultos en el local.
A la caída de Machado, se creó el Comité de lucha, que orientado por el Partido logra infinidad de conquistas para los trabajadores ariguanabenses, a esto contribuyó la organización lograda por el no muy numeroso grupo clandestino de los comunistas del territorio.
Llamado por el Partido, Armando pasa a la capital, donde tuvo una gran actividad. Posteriormente por su valor es enviado a Güines con el objeto de organizar a los trabajadores azucareros de la región y en cuya labor lo sorprenden y detienen; conducido al cuartel de la guardia rural es brutalmente golpeado y torturado.
Una delación llevó a que el 9 de octubre de 1935, cuando junto a su camarada de luchas Isidro Sobrín, desayunaba en la cafetería de las esquinas de Sol e Inquisidor, en La Habana Vieja, los esbirros de la tiranía dispararon con ametralladoras sobre ellos. Los dos revolucionarios respondieron con sus pistolas, con el pecho descubierto trataron de abrirse paso, resultaron heridos gravemente, no sin antes alcanzar con sus disparos a dos policías. Así entró en la Historia de Cuba y del Ariguanabo, Armando González Ordaz, (Bullita), un comunista de cuerpo entero.


