El llanto del pequeño, aquel siete de octubre de 1913, anunciaba la llegada de quien se convertiría años después en un ferviente luchador contra los regímenes dictatoriales imperantes en Cuba durante los primeros 58 años del siglo XX.
En un hogar de campesinos en Vereda Nueva, perteneciente hoy a la provincia de Artemisa, nació Eladio Hernández Gil. Temprano comenzó a labrar la tierra junto a su familia; y con gran esfuerzo estudió hasta el sexto grado.
Cuando cumplió 26 años de edad, se trasladó a vivir a San Antonio de los Baños, donde fue empleado en una tienda de ropa y luego en una cafetería. Con posterioridad pasó a trabajar como chofer de los ómnibus aliados, y apoyó la lucha del movimiento obrero por sus demandas, y mejores condiciones laborales en el sector del transporte, bajo la dirección del líder sindical, José María Pérez Capote.
Eladio se esmeró en el empeño de la unidad del proletariado y por garantizar la capacidad combativa del gremio de transportistas. Guardaba el fuego de un temperamento rebelde e intransigente frente a toda injusticia. Como militante del Partido Socialista Popular se opuso a corrientes como el tenebroso mujalismo; y se incorporó a la lucha en la cual las exigencias del contexto histórico condicionaron su sólida formación revolucionaria.
Como miembro del Movimiento 26 de julio, mantuvo firme su decisión de defender a la patria. Protagonizó múltiples manifestaciones y colaboró en la distribución de propagandas contra el gobierno opresor, y en el trasiego de armas; siempre se podía contar con él, pues tenía la disposición de enfrentar a la tiranía por cualquier medio y en primera fila.
Participó en la huelga del nueve de abril de 1958, aquel alzamiento general de toda Cuba con que se pretendía adelantar el colapso de la dictadura batistiana. Tras reorganizarse el Movimiento 26 de julio en San Antonio de los Baños, lo eligieron coordinador municipal. En esa batalla constante forjó su recia personalidad política y su faceta de dirigente.
Al constituirse el Gobierno Revolucionario Cubano en enero de 1959, desempeñó durante un lustro el cargo de Comisionado Municipal en la villa que lo adoptó como hijo; y ocupó responsabilidades administrativas en el otrora Regional Ariguanabo, entre estas, la de jefe del Departamento de Viviendas, y director de la Empresa de Servicios Comunales.
Como miembro fundador de las Milicias Nacionales Revolucionarias, acudió a numerosas movilizaciones para la defensa incondicional del país. El paso de los años no pudo mellar su espíritu combativo. Al fallecer el 19 de septiembre de 1988, dejaba tras de sí una vida dedicada enteramente a la Revolución cubana.
Valentía, modestia y decoro distinguieron también a Eladio Hernández Gil, cuyos restos reposan en la necrópolis de San Antonio de los Baños; y su nombre honra a los miembros de la Asociación de Combatientes 01-12, del Consejo Popular Oeste Urbano, del municipio de San Antonio de los Baños.