Rafael Trejo González: “Mi ideal es poder defender algún día a los pobres y los perseguidos…”

bbimagehandler.ashx “Como todos los que se enrolaban en esta batalla con una ideología revolucionaria y vacío el pecho de ambiciones, Trejo no salió aquella mañana a jugarse la vida, como se la jugó, para el encumbramiento…. Sabía que   (…)   en el reloj de la historia había sonado, con campanadas solemnes la hora de los oprimidos…”, estas fueron las palabras de Raúl Roa para referirse al asesinato del estudiante de Derecho Rafael Trejo González, el 30 de septiembre de 1930.

 

El 9 de septiembre de 1910 nació en San Antonio de los Baños Rafael Trejo González. Su madre, Adela González Díaz, ejercía como maestra rural. Su padre, tabaquero devenido doctor en Derecho, se desempeñaba como funcionario municipal en el ayuntamiento de la localidad.

En 1919 la familia se mudó para la capitalina barriada de la Víbora. Felo, como lo llamaban sus progenitores; pasaba largos ratos estudiando; era un buen lector, conversador de aguda sensibilidad, inteligente y comprensivo.

Matriculó la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana en 1927, conoció a Raúl Roa, quien solía recordarlo como “un mozalbete de pelo lustroso, tez trigueña, bigote mongol, torso amplio y ágil musculatura”. Desde ese mismo día nació entre ellos una gran amistad Felo entonces le confesó:

"Voy a matricularme en Derecho público y en Derecho Civil. Creo que he cogido la carrera más acorde con mi vocación y temperamento. Desde hace muchas noches sueño con el estrado; pero no creas que mi aspiración es hacerme rico a expensas del prójimo. Mi ideal es poder defender algún día a los pobres y los perseguidos. Mi toga estará siempre al servicio de la justicia. También aspiro a ser útil a Cuba. Estoy dispuesto a sacrificarlo todo por verla como quiso Martí."

En las elecciones universitarias de 1930, Rafael Trejo sale electo vice presidente de la Asociación de Estudiantes de la Escuela de Derecho. Desde aquí conspira clandestinamente contra el tirano Machado. El 30 de septiembre   de ese mismo año, se convoca a una manifestación en el parque Alfaro y de ahí marchar al Palacio Presidencial.

La manifestación bajo la escalinata y la policía cargó violentamente contra ella; Trejo en corajudo arranque se enredó cuerpo a cuerpo con un policía. Sonó una descarga, Felo se derrumbaría chorreando de sangre sobre el pavimento regado de casquillos y manifiestos. Fue trasladado al Hospital Emergencias y sometido a una riesgosa operación a la que no sobrevivió.

El día de su muerte, Rafael Trejo agarró su sombrero de pajilla pintado de aluminio, (su apoyo a la Huelga de los sombrereros), y le colocó la hoja correspondiente a ese día, arrancada de un almanaque grande que colgaba en la pared. Y dijo:

“Te voy a poner aquí, porque tú, 30 de septiembre, vas a entrar en la historia de Cuba”.

Así lo vaticinó el joven Rafael Trejo, que entró ese día en la historia como ejemplo indómito de la lucha contra la tiranía machadista.