El mal se avecina, es una de las frases que cada mañana escuchaba de uno de mis compañeros de trabajo. ¿Y tú no lo espantas? Solamente sonreía y no contestaba, porque sabía que yo tenía razón.
Y así fue, le llegó el día, comenzó la fiebre, el dolor de cabeza y en las articulaciones y el cuerpo no aguantaba un round, decaído a más no poder.
Eso sucedió la semana pasada, cuando no llegó al trabajo, me llamó por teléfono y me dijo que era hombre muerto, que lo justificara, pero que no le comentara a nadie que posiblemente tenía dengue ¡Y qué él si que no iba a ingresar en una unidad de cuidados!
Hay amigo mío, cuantas veces te alerté sobre el poder que tenías en tus manos para alejar el “mal”, cuantas veces te dije que recogieras el basurero tan grande que tenías en el patio. Que lo de los mosquitos es en serio, que el autofocal del que tanto se comenta en los medios de prensa y en la calle hay que realizarlo. Esa era la única forma de espantar ese “mal” que hoy te aqueja.
Y no hubo tiempo para rodeos, se comenzó a sentir peor y pidió a gritos asistencia médica y estuvo ingresado refunfuñando unos cuantos días y finalmente se mejoró. Pero la pasó “mal” y todo por no cumplir con las indicaciones de las autoridades de salud y de los operarios de la campaña antivectorial.
Su indisciplina ante el autofocal lo colocó en un apuro, su casa era un motel para los vectores, con habitaciones de lujo. Cascarones de huevo por donde quiera, latas de refresco vacías, la goma vieja del polaquito tirada en una esquina llena de agua y el plato del perro con larvas disfrutando de la mejor de las piscinas del barrio. ¿Tanto trabajo costaba cuando llegabas en la tarde dar una limpieza y revisarlo todo? ¿Y tu imprudencia y egoísmo es tanta que no concientizaste que podías enfermar a toda la cuadra, con los focos que tenías en casa y además cuando en un primer momento decidiste no ingresar y quedarte ahí para que los mosquitos te picaran a ti y a medio barrio?
Considero que debes reflexionar, y llamarte a capítulo porque con el dengue, el chicunguya o el zica no se juega y porque se te puede volver a cerrar el juego, con las bases llenas. Así que da tu mejor batazo y realiza cada día el autofocal y si te sientes con cualquier síntoma acude al médico sin pensarlo. Porque te aseguro que así, como estás actuando hasta ahora, lo único que vas a lograr es atraer nuevamente a ese “mal” al que tanto le temes.