Pasión por la escultura

jilma-cristo-la-habana-2 El legado de quien expresó: “Quiero que me recuerden como una mujer esforzada que le puso mucho amor a lo que hizo”; permanece en los agradecidos por su dedicación, y en los que disfrutan el arte que magistralmente creó.

Lilia Jilma Madera Valiente, es el verdadero nombre de esta artista que nació el 18 de septiembre de 1915, en San Cristóbal, -actual municipio de la provincia de Artemisa- como fruto de la unión entre la cubana Eufemia Dolores de Jesús Valiente y el asturiano Severiano Madera García.

La solvencia económica de la familia permitió enviar a la octava hija a La Habana, para realizar estudios. Jilma asistió a los mejores colegios de la capital cubana, entre ellos la Academia de San Alejandro y pudo perfeccionar sus conocimientos en prestigiosas escuelas de New York, México y Europa. Allí fue discípula de maestros como Sicre, Gelabert, Enrique Calabria y del famoso escultor español José de Creft.

Fue una estudiosa del pensamiento martiano, inspiración que la llevó a esculpir el busto de José Martí, en el Pico Turquino, como para saldar una deuda con el Apóstol de la independencia cubana.

Esa obra, y el Cristo de La Habana, la catapultaron a la fama como célebre creadora de la plástica cubana; y la primera mujer en el mundo en realizar un emplazamiento artístico de tan magnitud. Con 24 metros de alto y a 50 sobre el nivel del mar, este se ubica en la Loma de la Cabaña, a la entrada de la bahía habanera. El busto de José Martí, en el Pico Turquino, y el Cristo, constituyen las esculturas más conocidas de Jilma Madera, quien desafió los cánones establecidos e imprimió un sello personal al monumental trabajo.

Dejó una extensa obra emplazada en diversos lugares de Cuba y otros países como Puerto Rico, Estados Unidos, y en la otrora República de Armenia de la extinta URSS. En ella brilla su sello personal, con referencias netamente originales que matizan un enfoque hermoso y poético.

Monumentos como “El Pacto del Silencio “, ubicado en El Cacahual; y las placas a relieve de Carlos Juan Finlay, Miguel de Cervantes, y William Shakespeare; germinaron de la perseverancia de una artista, que en 1960 no pudo continuar como escultora por padecer de glaucoma; pero indudablemente logró concretar y transmitir a sus coterráneos y al mundo una extraordinaria y notable obra cultural.


Del Municipio

Culturales

Deportivas

Provinciales